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"Solo dos legados duraderos podemos aspirar a dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas" (Hodding Carter)
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miércoles, 30 de septiembre de 2015

11 cosas que los padres deberían saber de la vacuna antigripal de esta temporada 2015-2016

1. La vacuna antigripal es esencial para los niños.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) y el Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) recomiendan encarecídamente la vacuna anual antigripal para todas las personas mayores de 6 meses, incluyendo niños y adolescentes. Además, todos los cuidadores y las personas que tienen contacto, dentro y fuera del hogar, especialmente con aquellos niños que corren mayor riesgo y con los menores de 5 años, deben vacunarse.

sábado, 21 de marzo de 2015

"Mi hijo tiene urticaria"

La urticaria es una erupción de la piel que se caracteriza por la aparición repentina de ronchas rosadas, elevadas, con centros pálidos y que provocan en el niño un picor intenso. El tamaño de las ronchas varía desde 1 hasta 2-3 cm. de diámetro, aproximadamente. Las formas de estas ronchas son muy variables y su localización, el tamaño y también la forma cambian de manera rápida y repetida.

miércoles, 2 de abril de 2014

Autistas, otra forma de entender la vida

"... hemos avanzado mucho en el tema del diagnóstico. Se ha conseguido que muchos padres sean los primeros en detectarlo. Saben que cuando el niño no te mira a los ojos, juega únicamente con un juguete, tarda mucho en hablar o tiene crisis de ausencias está pasando algo. Y es verdad también que cada vez hay más profesionales mejor formados, que dan la primera voz de alarma incluso desde la guardería ... "

Tomado de L. Peralta/ C. Fominaya. ABC digital. 

martes, 25 de diciembre de 2012

Dormir con los padres. Colecho, lactancia materna y SMSL

Colecho se define como la práctica de compartir la cama de los adultos, generalmente los padres con los hijos, durante los periodos de sueño. Puede ser ocasional o habitual. Debe distinguirse de otra forma de sueño acompañado, como compartir la misma habitación sin compartir la misma cama o dormir juntos en un sofá.

En muchas sociedades tradicionales, aun dentro del mundo occidental, existe la costumbre,

martes, 31 de julio de 2012

Salud mental infantil. Los imprecisos límites de la normalidad.

La salud mental no es sólamente un concepto utilizado para evitar nombrar las enfermedades psiquiátricas sino que es tambien un derecho de cada ser humano y, en nuestro caso, del niño y del adolescente, a vivir en un equilibrio psicológico y emocional que, aún siendo inestable, porque vivir lo es, no acarree más sufrimiento que el esfuerzo necesario para mantener ese equilibrio o para lograr otro más adecuado a nuevas situaciones o circunstancias que se presenten en la vida. Y este derecho tiene que ver, además, con la educación, la cultura, las creencias y las modas; en definitiva con el estar aquí y ahora siendo quienes somos.

Ultimamente se observa un mayor interés por parte del médico en realizar diagnósticos tempranos con el firme propósito de detectar y prevenir posibles trastornos y actuar en consecuencia, antes de que sea demasiado tarde.

Sin embargo, cuando los médicos no estén perfectamente familiarizados con aquellas variaciones de la normalidad que no llegan al terreno de la enfermedad, se puede caer en el extremo opuesto y etiquetar, por ejemplo, a un niño de "autista" o de "hiperactivo", generando aún más ansiedad en los padres y el consiguiente perjuicio para un niño normal.

Aunque nunca seremos capaces de trazar una línea entre lo que es normal y lo que no es normal, la base de la pediatría debería ser el reconocimiento detallado de la normalidad. Y esta normalidad debería aprenderse antes de estudiar las enfermedades.

Estas frases pertenecen a un libro clásico de la pediatría ("El niño normal: los problemas de los primeros años de la vida y su tratamiento" del Prof. R.S. Illingworth. 7ª edición. México DF. Editorial El Manual Moderno, S.A. de C.V.; 1982) y siguen siendo motivo actual de reflexión cuando debemos establecer la difícil linea divisoria entre aquello que se considera normal y lo que se sale de sus límites.

Siempre será mucho más fácil obtener documentación sobre una enfermedad rara que un catálogo para aclarar nuestras dudas sobre lo que es normal y sobre las variaciones de la normalidad.

Propongo dos referencias en la definición de la normalidad:

- La primera se remonta a mayo de 1986, en Barcelona, cuando en un simposio que, organizado por la Sección de Psiquiatría de la Asociación Española de Pediatría, mientras se discutía sobre el concepto de "niño normal", y ya casi al final de la sesión, nos sacó del atolladero el experto profesor Antoni Oriol Aguilera: "Niño normal es aquel que es capaz de jugar a diferentes profesiones o roles (a maestros y alumnos, a padres e hijos, ...) y es capaz de 'creer' en el personaje. Niño normal es aquel que es capaz de transformar su entorno de acuerdo con el juego que realiza (su cama puede convertirse en un barco pirata, por ejemplo). Niño normal es aquel que es capaz de emocionarse con la misma intensidad ante un relato concreto, por más veces que se lo cuenten.

 - La segunda se debe a una sencilla frase del Nobel en Literatura, José Saramago: "Un problema es problema cuando causa problemas".

La primera me permite juzgar la normalidad de todo niño que, simplemente, tiene ganas de jugar, y posee la capacidad para imitar y entender el juego imaginativo y simbólico, como elemento de protección ante el riesgo. Y la segunda me propone una reflexión profunda antes de apuntar un diagnóstico y un tratamiento.

Adaptado del Dr. Josep Cornellá i Canals. Paidopsiquiatra. Centre Mèdic i psicopedagògic VERTEX, Girona. 35º Curso de Pediatría. Barcelona, 29, 30 y 31 de Mayo, 2008. Grupo de Investigación y Docencia en Pediatría Extrahospitalaria GRINDOPE.

jueves, 31 de mayo de 2012

Leche materna para reducir el riesgo de celiaquía

La leche materna contiene un gran número de componentes que ayudan y protegen al niño de enfermedades autoinmunes y, en concreto, la prolongación de la lactancia durante el inicio de una dieta con gluten reduce el riesgo de desarrollar intolerancia a esta sustancia.

La eficacia protectora de la lactancia puede llegar a disminuir hasta en un 60% el riesgo de ser celíaco siempre que se introduzca el gluten a partir de los cuatro meses de edad, mientras el bebé continúa alimentándose con leche materna, según un comunicado del Grupo de Trabajo de Enfermedad Celíaca de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas (SEGHNP).

De acuerdo con los últimos datos del registro de nuevos casos de enfermedad celíaca denominado REPAC, coordinado por la doctora Enriqueta Román, y en el que participan tambien los doctores Carolina Gutiérrez y Félix Sánchez-Valverde, el 42% de los diagnósticos de enfermedad celíaca se produce en niños de entre 2 y 6 años.

Además, según Luis Peña, presidente de la SEGHNP, uno de cada 80 niños españoles sufre esta enfermedad, que se caracteriza por intolerancia al gluten.

Un diagnóstico y tratamiento precoces pueden evitar problemas a largo plazo como osteoporosis y osteopenia y, además, pueden contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar otras enfermedades autoinmunes asociadas a esta patología, considera también la misma fuente.

En palabras del doctor Peña, "la leche materna contiene un gran número de componentes que ayudan y protegen al niño a través de una serie de mecanismos biológicos complejos, incluyendo la creación de defensas de las infecciones y el desarrollo de tolerancia frente a antígenos alimentarios".

Tomado de ABC digital.

domingo, 29 de abril de 2012

Prevención de infecciones en el hogar

Los métodos de salud pública son los que han conseguido el efecto más importante para prevenir la propagación de las enfermedades infecciosas. En primer lugar, el tratamiento de las aguas residuales y la disponibilidad de agua potable han eliminado en gran parte epidemias como la fiebre tifoidea y el cólera. Y de otro lado, con las campañas de inmunización y vacunaciones se ha logrado erradicar enfermedades como la viruela y reducir notablemente otras como el sarampión y la poliomielitis.

En casa, con  la  práctica habitual  de unas sencillas medidas y ciertas precauciones tambien podemos disminuir el contagio de infecciones gastrointestinales y respiratorias, fundamentalmente.

 1. ¿Cómo se pueden propagar las enfermedades infecciosas en el hogar?:

- Las secreciones de la nariz, boca y ojos son las causas más comunes de contagio en las infecciones respiratorias. Estas secreciones se transmiten generalmente a través de las manos contaminadas y, a veces, por medio de los besos. Los niños pequeños contribuyen particularmente a la propagación de estas infecciones debido a su tendencia a tocar y llevar a la boca todo lo que ven.

- La propagación por medio de las gotitas producidas por la tos o los estornudos, a pesar de que puedan alcanzar una distancia de hasta casi dos metros, es una forma menos frecuente de transmisión de las infecciones respiratorias.

- La contaminación fecal de las manos u otros objetos es la causa más común de contagio en las infecciones gastrointestinales, y aún más, con toda lógica, cuando se trata de deposiciones diarreicas. A diferencia de la orina, que generalmente es estéril.

- La exudación de las lesiones cutáneas, como es el caso de las vesículas de la varicela, puede ser contagiosa. Sin embargo, la mayoría de las erupciones cutáneas rojas sin exudación no son contagiosas por contacto con la piel.

- En épocas anteriores, la contaminación de los alimentos o del agua era la causa de muchas epidemias. Incluso hoy en día, algunos alimentos a menudo contienen bacterias que causan enfermedades diarreicas. Por ejemplo, el pollo o el pavo crudo pueden contener, con cierta frecuencia, microorganismos del género Campylobacter o Salmonelas.

- Los utensilios contaminados, tales como biberones o platos, pueden tambien desencadenar infecciones gastrointestinales y respiratorias.

- Objetos contaminados como peines, cepillos, y sombreros o gorras facilitan la propagación, por ejemplo, de los piojos, la tiña y el impétigo.

2. ¿Cómo prevenir o disminuir la transmisión de las enfermedades infecciosas en el hogar?:

- Recomiende a los miembros de su familia, y trate de que sus hijos lo adquieran, el hábito de lavarse las manos. La costumbre de lavarse las manos es más eficaz para prevenir la propagación de las gastroenteritis que todos los demás procedimientos juntos. Enjuagarse las manos vigorosamente con agua sola es, casi con toda probabilidad, tan eficaz como lavárselas con agua y jabón. El lavado de las manos es especialmente importante después de usar el baño, cambiar pañales y sonarse la nariz. Los niños pequeños deben ser supervisados cuando usan los inodoros y los lavabos. Sin duda, el lavado de las manos tambien es muy importante para prevenir el contagio de las infecciones respiratorias.

- Procure enseñar, en la medida de lo posible, a su hijo para que no persista con el hábito de llevarse las manos con frecuencia a la boca y a la nariz.

- No fume cerca de sus hijos. La inhalación pasiva del humo del cigarrillo aumenta la frecuencia y la severidad de las enfermedades infecciosas respiratorias.

- Debe educar a su hijo para que no bese a los animales domésticos. Los animales domésticos (especialmente los cachorritos) pueden transmitir enfermedades infecciosas y parasitarias. Los animales domésticos son para acariciarlos, no para besarlos.

-  Cocine bien todas las carnes de aves. Si la carne de ave está congelada, descongélela en el frigorífico en vez de hacerlo a temperatura ambiente, para evitar la multiplicación de las bacterias. Después de la preparación, lávese cuidadosamente las manos y lave cualquier objeto que haya estado en contacto con la carne cruda de aves (tales como el cuchillo y la tabla para picar) antes de usarlo para otros alimentos.

- Limpie las posibles zonas contaminadas con algún producto desinfectante doméstico. Estos productos eliminan casi todas las bacterias, incluso a los estafilococos. La desinfección de la zona donde se cambian los pañales, las cunas y los cochecitos para bebés, los juguetes y los artículos para preparar y servir los alimentos reduce enormemente la transmisión de las enfermedades contagiosas, en casa y en las guarderías.

- No trate de aislar a su hijo. El aislamiento se menciona en último lugar  porque su utilidad en una unidad familiar es muy discutible. Cuando un niño manifiesta síntomas, ya ha compartido los gérmenes con los demás miembros familiares. Además, el aislamiento en casa es prácticamente imposible.

Adaptado del Dr. B. D. Schmitt, autor del libro "Your Child's Health".

domingo, 15 de abril de 2012

¿Qué hago si soy víctima del ciberacoso?

PantallasAmigas recuerda a los chavales que no teman pedir ayuda a una persona de su confianza y ofrece diez consejos.

El ciberbullying es el problema más relevante que afrontan los adolescentes en Internet por la gravedad de sus consecuencias, la dificultad en la prevención y el alto grado de prevalencia. No en vano, las políticas europeas para el período 2009-2013 que promueven una Internet más segura para los menores así lo reconocen, dedicándole una atención especial.

Es muy significativo lo que decía la experta norteamericana Parry Aftab en su guía sobre ciberbullying hace ya cinco años: "después de dedicar años a proteger a los menores de los adultos en Internet, nunca pensé que dedicaría tanto tiempo a protegerles de ellos mismos".

De forma sencilla, comenta Jorge Flores, director de PantallasAmigas, se puede decir que existe ciberbullying, cuando, por medio de las nuevas tecnologías y plataformas ligadas a Internet (redes sociales, videojuegos online, ...) se produce un trato lesivo, humillante, ... de forma consciente y, por lo general, reiterada.

Para hacer una traslación aproximada, aunque inexacta, se trata del acoso escolar tradicional extrapolado a un entorno diferente, que no tiene unas limitaciones espaciales (el colegio) ni temporales (el horario escolar) e incluso físicas (en caso de agresiones). Esto no sólo provoca una mayor tensión emocional para el menor, sino que su detección y la posterior actuación por parte de educadores y padres (en parte, por desconocimiento en materia de redes sociales) no siempre es ni inmediata ni adecuada.

Para las víctimas de este ciberacoso, Jorge Flores, director de PantallasAmigas, recomienda el siguiente decálogo de medidas a tomar:

1) Pide ayuda. Si eres menor recurre a tu padre o a tu madre o, en su defecto, a una persona de tu confianza.

2) Nunca respondas a las provocaciones. Mantén la calma y no actúes de forma exagerada o impulsiva en ningún caso.

3) No hagas presunciones. Puede que ni las circunstancias ni las personas que parecen implicadas sean como aparentan.

4) Trata de evitar aquellos lugares en los que eres asediado. En redes sociales o comunidades online no te será difícil. Si el acoso llega por el teléfono móvil, no descartes cambiar de número.

5) Cuanto más se sepa de tí, más vulnerable eres y más variado e intenso es el daño que pueden causarte. Es momento, por lo tanto, de cerrar las puertas de tu vida online a personas que no son de plena confianza.

6) Guarda las pruebas del acoso durante todo el tiempo. Trata tambien de conocer o asegurar la identidad de los autores pero, en todo caso, sin lesionar los derechos de ninguna persona.

7) Comunica a quienes te acosan que lo que están haciendo te molesta y pídeles, sin agresividad ni amenazas, que dejen de hacerlo.

8) Procura hacerles saber que lo que están haciendo es perseguible por la Ley en el caso de que el acoso persista. Les puedes sugerir que visiten páginas como http://www.e-legales.net/ o http://www.ciberbullying.net/ para que lo comprueben ellos mismos.

9) Deja constancia de que estás en disposición de presentar una denuncia, si a pesar del paso anterior continúa el acoso.

10) Toma medidas legales si la situación de acoso, llegado a este punto, no ha cesado.

Tomado de ABC digital. Madrid, 13 de Abril de 2012.
http://www.abc.es/20120412/familia-educacion/abci-cyber-201204121559.html

lunes, 19 de marzo de 2012

Las cinco reglas de oro para prevenir el asma

La falta de lluvia, el aumento de la contaminación, las altas temperaturas o la floración de las plantas han aumentado los casos de asma en las consultas médicas. La mejor manera de evitar esta enfermedad es sin duda prevenirla.

Para poder detectar aquellos aspectos que desencadenan el asma y aprender a controlar las crisis es fundamental seguir cinco reglas de oro:

1. En primer lugar hay que identificar y vigilar, en lo posible, los desencadenantes del asma, que son los que provocan la irritación de las vías respiratorias. Desde la Asociación Asmatológica Catalana se informa que los más frecuentes son los alergenos tales como ácaros del polvo, pólenes, piel y saliva de animales domésticos, hongos, determinados alimentos, ciertos medicamentos y, en adultos, tambien las cucarachas.

Las infecciones virales, incluyendo el resfriado común y la gripe, son causas frecuentes así como el humo, los ambientes mal ventilados, los perfumes, el ejercicio físico y los cambios de clima.

2. En segundo lugar, los pacientes asmáticos o sus cuidadores deben prevenir las crisis tomando conciencia de la enfermedad y observando el comportamiento del propio cuerpo. En ocasiones las personas asmáticas se encuentran en una crisis sin haber notado las primeras señales de alarma. Por esta razón pueden ser muy útiles los medidores de flujo espiratorio (aparatos portátiles que miden la capacidad respiratoria).

3. La tercera regla sería tomar la medicación para intentar controlar que no se produzcan ataques de asma, con un plan de actuación siempre prescrito por el médico. Desde la Asociación Catalana de Asma se insiste en que "los distintos tipos de asma se tratan de diferente manera". Algunos fármacos funcionan bien para unos y no tanto para otros. Los médicos advierten sobre las terribles consecuencias de sustituir los medicamentos apropiados por remedios caseros o por plantas medicinales y aseguran que "pueden poner en peligro la vida del paciente durante una crisis asmática, ya que estos recursos no son capaces de corregir la obstrucción y la inflamación de las vías respiratorias".

4. Cuando se acerca la primavera y más en épocas de sequía son mayores las posibilidades de sufrir crisis asmáticas a pesar de haber puesto en práctica las tres reglas anteriores. Es entonces cuando hay que tratar de controlar cada crisis según el plan de tratamiento personalizado, diseñado por el médico, paso a paso.

Normalmente para aliviar un ataque de asma se usa un broncodilatador inhalado de acción rápida. Sin embargo, los broncodilatadores tratan de impedir el espasmo de los músculos que rodean los bronquios pero no actúan contra la inflamación de la mucosa bronquial y la hiperproducción de mucosidad. Por tanto, se requiere tambien el uso de antiinflamatorios del grupo de los corticoides.

5. La quinta y última regla, pero no por ello menos importante, consiste en aprender a controlar los nervios durante las crisis. No se debe sentir pánico sino actuar con calma. Además, es conveniente comentar todos estos aspectos con el médico e informarse sobre las posibles novedades en medicamentos o en pautas de actuación contra el asma.

Adaptado de P. Santamaría. ABC digital. Madrid. 14 de Marzo de 2012.
www.abc.es/20120314/sociedad/abci-asma-crisis-soluciones-201203141125.html

martes, 28 de febrero de 2012

El miedo infantil a la separación

Con toda probabilidad, la experiencia más estresante para un bebé es la separación de la madre que le cuida y garantiza su supervivencia. El mecanismo de la desesperación al separarse de su madre es innato en los recién nacidos para ayudarlos a sobrevivir. Algo que seguramente desconocen los miembros de una tribu de un lugar remoto del Planeta que casi estrangulan a los niños cuando lloran por primera vez para que nunca más vuelvan a llorar. El proceso se dispara cuando la madre sale del dormitorio de su hijo. Las separaciones tempranas de la madre aumentan el nivel de cortisol, la sustancia bioquímica del miedo.

En el adulto, el mismo mecanismo se dispara cuando se pierde un gran amor. Sobre el desamor y la angustia por separación, conocemos mejor cómo funcionan en los niños que en los mayores. Otra manera más correcta de decir lo mismo es que la mayoría de los adultos no son conscientes de que el desamor, cuando lo sufren, transcurre por los mismos circuitos cerebrales que la ansiedad del abandono en los niños. Las respuestas para hacer frente a estas situaciones son innatas y no han cambiado. Es decir, la experiencia que proporcionan cincuenta años de la vida de una persona no ha servido para nada.

En esos circuitos, el papel de maestro de ceremonias corresponde a la corteza órbitofrontal. Cuando algo falla en esta parte reguladora del cerebro, explica Alan Schore, de la Universidad de Los Angeles, desaparece por completo la vida social de una persona. La posibilidad de ponerse en el lugar de otro y de intuir lo que está cavilando para poder ayudarlo o controlarlo exige una corteza órbitofrontal que haya culminado su etapa de formación. Así, el día de mañana, será la que controle el hemisferio derecho que domina la infancia y la coordinadora de las áreas sensitivas de la corteza cerebral con otras más profundas y responsables de las emociones condicionadas por el ánimo de supervivencia.

En las edades tempranas de la vida de un niño, el peligro, sobre todo para cuando ya sea mayor, reside en desconcertarle, inducirle a prácticas equivocadas o, lo que es peor y ocurre a menudo, interrumpir la etapa de su formación con sobresaltos inesperados. El más inmediato de estos sustos o preocupaciones es la ansiedad de la separación. El más probable es la muerte de alguien cercano.

Que levante la mano quien sepa lo que siente un niño por dentro cuando está solo. No importa el lugar. Una habitación totalmente oscura en la que no sabe qué monstruos espantosos se esconden debajo de la cama. La verja del colegio -donde acaban de terminar las clases- a cuya sombra espera inmóvil, aterrado, a que llegue su madre a buscarlo, igual que todos los días, pero sin tener la certeza de su aparición; como los primeros homínidos no la tenían de que el sol volvería a salir por la mañana. A los tres años de edad, no ha habido tiempo de experimentar un número suficiente de veces el fenómeno, de tal manera que el individuo, a fuerza de repeticiones, acabe albergando en la conciencia la certeza absoluta de que volverá a ocurrir.

La soledad infantil puede sentirse incluso con un lápiz en la mano, haciendo garabatos. O en plena calle, arrastrado por la mano airada de un psicópata que, al llegar la noche, hará la vida imposible a su pareja, llenando la habitación de gritos que ahogarán su propio llanto.

Lo que sí conocemos es el impacto de esa soledad alimentada por la ansiedad de la separación. A Heather Geddes, reconocida maestra y terapéuta educacional del Reino Unido, autora de un libro muy popular sobre el apego o afecto en la escuela, le caben pocas dudas de que puede tener repercusiones psicológicas negativas y duraderas.

Todo el entramado de la teoría del apego o del cariño reposa sobre la construcción de una base segura y protegida desde la que los niños efectúen excursiones sucesivas a sitios o personas cada vez más lejanos, como los vecinos o amigos primero, la escuela después y más tarde viajes fuera de casa. El refugio seguro del apego familiar es el punto de partida.

Adaptado del Prof. Eduardo Punset, autor del libro "El viaje al amor. Nuevas claves científicas". Ediciones Destino, S.A. 2009; 244-246.

viernes, 30 de diciembre de 2011

La clave del desamor está en la infancia

Es muy sorprendente que pocos o ningún sistema educativo intente destilar en las mentes de los futuros enamorados -todos los alumnos van a pasar, tarde o temprano, por este trance- un mínimo conocimiento sobre las características de las hormonas vinculadas al amor. ¿Quiero decir con esto que bastaría con ser conscientes de las bases genéticas y hormonales del desamor para evitar sus estragos? Las emociones fluyen más deprisa que los pensamientos, y estamos muy lejos de poder controlar los dos canales de comunicación entre la amígdala y el hipotálamo cuando confluyen, no siempre en la misma dirección; pero es evidente que haber reflexionado en otros momentos sobre la semejanza entre la ansiedad de la separación en los niños y el desamor en los adultos podría aliviar el trauma del desengaño amoroso.

Este fué el gran descubrimiento del científico inglés John Bowlby (1907-1990), que detalló la estructura y la forma de la seguridad generada por el apego infantil. El rechazo de la pareja o el desamor evocan los primitivos y poderosos sentimientos infantiles azuzados por el alejamiento de los seres queridos. Bowlby comprobó que los seres humanos están dotados con circuitos neuronales de apego seleccionados por las presiones de la evolución. Nacemos provistos de mecanismos programados para formar fuertes vínculos afectivos. Cuando estos vínculos se rompen, suena la señal de alarma del miedo atávico a la muerte por abandono. Esta emoción despierta cada vez que una espada nos separa definitivamente de un ser amado, y no hay vuelta atrás.

Lo que sugiere la ciencia moderna no es, simplemente, que el desamor desentierra los miedos que de niño empapaban la ansiedad de la separación de la madre y, ahora más a menudo tambien del padre, sino que, paradógicamente, cuando somos adultos no disponemos de más herramientas para hacer frente al desamor que las que teníamos de niños para combatir la ansiedad de la separación. Porque los mecanismos y las hormonas que fluyen por ellos son los mismos. Las doce personas de cada cien que contraen una depresión entre moderada y grave al separarse recurren a los mismos mecanismos y flujos. De cada cien mujeres asesinadas, casi la mitad muere a manos de su marido, ex marido, novio y ex novio en cuyos cerebros se activaron idénticos mecanismos y hormonas. Se trata de las mismas descargas y circuitos cerebrales responsables de que nada menos que un 35% de los niños se sientan inseguros.

Los grandes ausentes de esta lúgubre película no son tanto los niños como los bebés, que deben soportar los efectos del desamparo entre el primer y el segundo año de vida. Cuando las últimas investigaciones científicas revelan, como se apuntaba antes, que los adultos sumidos en el desamor cuentan con las mismas defensas que los bebés víctimas del desamparo, es decir ninguna, no vale cuestionarlo con el argumento de que los adultos, por lo menos, pueden recurrir a la interacción con los demás, lo cual no está al alcance de los bebés. En realidad, los adultos enamorados tampoco cuentan con esas interrelaciones, ya que, como es bien sabido, la inhibición y la desconexión emocional desencadenadas por la pasión les impide ver otra cosa que no sea su bien amado, ni siquiera a ellos mismos en otro estado de ánimo.

A los lectores que todavía estén convencidos de que el instinto maternal es una de las construcciones cerebrales más nobles y elaboradas de los seres humanos, no debería sorprenderles saber que la especie más monógama de los mamíferos -el ratón o topillo de las praderas- , cuando se le inhibe la producción de oxitocina por medios farmacológicos, se aparea con el primero que encuentra. Sin oxitocina no hay vínculos afectivos firmes ni comportamientos maternales. La leche no fluiría en los pechos ni se producirían las contracciones necesarias en el parto o en el orgasmo. Cuando se administran neutralizantes de esta hormona a ovejas y ratas -espero que ninguno de mis amigos científicos haya efectuado la misma prueba en humanos- no se ocupan para nada de las crías. Es más, si se inyecta la hormona en la médula de ovejas vírgenes se comportan de forma maternal con crías desconocidas.

Tras esta cura de humildad resultará más fácil admitir cosas como las siguientes: cuando se priva de esas relaciones afectivas, procedentes de vínculos maternos, a los niños antes de que cumplan los tres años de edad -cuando empiezan a desarrollar una parte del cerebro a la que me referiré más adelante-, se genera un agujero negro que impide recuperar las habilidades sociales para el resto de la vida.

Tampoco sorprenderá que, al reflexionar sobre el desamparo provocado por amores truncados, me olvide de los adultos hasta llegar al final de este capítulo y profundice antes en las reacciones de los niños abandonados a su suerte, aunque sólo sea un rato por la noche. Las causas y las consecuencias de esos tristes procesos son idénticas y, además, da la casualidad de que sobre el comportamiento adulto no sabemos casi nada, y sobre los niños lo sabemos casi todo.

Si se quiere profundizar en la miseria moral, en el sufrimiento inaudito, en el desconcierto individual y colectivo del desamor o los amores no correspondidos; si no tenemos más remedio que constatar -en espera de tiempos más cuerdos- las carencias insondables de la sociedad frente a los desvaríos mentales de los adultos; si queremos aprovechar los primeros consensos de los estudiosos de la infancia, de aquellos psicólogos, logopedas, psicoterapeutas y neurólogos -verdaderos héroes anónimos del cerebro donde se cobija el alma- ; si las causas y efectos de la ansiedad de la separación en las edades más tiernas de la vida son las mismas que las del desamor en la pubertad y la mayoría de edad, ¿por qué no centrarse, entonces, en las primeras para iluminar las segundas?

Tomado del Prof. Eduardo Punset, autor del libro "El viaje al amor". Ediciones Destino, S. A., 2009; 240-243.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Oído de nadador (otitis de las piscinas)

El oído del nadador es una infección de la piel que reviste el conducto auditivo externo (otitis externa). Cuando queda agua atrapada en el conducto, la piel puede llegar a inflamarse y, por tanto, está propensa a la infección. Los conductos auditivos deben quedar secos después del baño. Es más probable que los niños contraigan oído de nadador en las piscinas que en los lagos o en el mar. El cloro para tratar el agua de las piscinas elimina las bacterias beneficiosas del conducto auditivo y, como consecuencia, las bacterias dañinas tienden a predominar.

El niño que padece oído de nadador presenta:

- Picor y dolor en uno o ambos conductos auditivos.
- Dolor al mover el lóbulo de la oreja hacia arriba o hacia abajo.
- Dolor al hacer presión sobre el trago (prominencia cartilaginosa situada delante de la entrada del conducto auditivo externo).
- Y una pequeña cantidad de secreción clara.

Cuidado en casa y tratamiento del oído del nadador:

- Consiste fundamentalmente en utilizar vinagre blanco, pues con el ácido acético que contiene se puede lograr que la química del conducto auditivo vuelva a la normalidad. De modo que debe llenar con vinagre el conducto afectado, hasta que se escurra por uno de los lados de la entrada del oído, con el fín de que no quede aire atrapado debajo.
- A continuación, consiga que el vinagre permanezca dentro del conducto auditivo externo durante 5 minutos, luego incline la cabeza del niño de manera que ese lado quede hacia abajo, y tire suavemente del lóbulo de la oreja en diferente direcciones, para facilitar la salida de la solución.
- Haga esto dos veces a día, hasta que desaparezcan los síntomas. En general, su hijo no debe nadar durante este tiempo y, con más razón aún, si necesita tomar paracetamol para el alivio del dolor. En todo caso, si pertenece a un equipo de natación o participa en un curso de aprendizaje, puede seguir bañándose en la piscina, pero debe enjuagarse los oídos con vinagre blanco después de cada sesión.

Curso previsto: con este tratamiento, los síntomas deberían mejorar en 2-3 días. De otro modo, debe consultar con su médico de familia o pediatra:

- Si los síntomas de picor o dolor no han desaparecido completamente en 2-3 días.
- Si el dolor empeora después de 24 horas de iniciar el tratamiento o no se calma con paracetamol.
- Si el niño presenta supuración del oído o cuando el conducto auditivo parece estar lleno de "suciedad".
- Si le nota a su hijo un ganglio inflamado detrás del lóbulo de la oreja.

Prevención:

- Después de la natación y de que haga salir el agua de los oídos, séquelos cuidadosamente.
- Cuando el niño sufre con frecuencia el problema del oído del nadador, hay que enjuagar sus conductos auditivos con alcohol y frotar durante 1 minuto, cada vez que termine de nadar.

Errores comunes:

- No use tapones para los oídos de ninguna clase, como prevención ni como tratamiento. Los tapones tienden a empujar el cerumen dentro del conducto auditivo y, por tanto, son contraproducentes. Además, no impiden totalmente la entrada de agua.

Nota:

Esta información se proporciona como un criterio general de orientación y educación que no necesariamente tiene que ajustarse a cada caso en particular. Consulte con su médico, si procede.

Adaptado del Dr. B. D. Schmitt, autor del libro "Your Child's Health".

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Por qué algunos padres no vacunan a sus hijos?

En octubre de 2010 se inició un brote de sarampión en un barrio de Granada. El virus del sarampión se introdujo durante la celebración de un evento familiar, al que acudió una persona adulta ya enferma, pero que se encontraba aún en la fase previa a la erupción.

El virus se extendió con rapidez porque la cobertura vacunal en este barrio es baja. Inicialmente, la transmisión ocurrió sobre todo a nivel escolar, y después en servicios sanitarios; alcanzando otros barrios de Granada y municipios de la provincia.

A 30 de marzo de 2011 había 180 casos confirmados. Otros casos no fueron declarados, pues hubo padres que no acudieron al centro de salud o no colaboraron en la investigación.

Ante esta realidad, los pediatras nos preguntamos: ¿por qué hay padres que no vacunan a sus hijos? El rechazo a la vacunación ha sido objeto de numerosos estudios en EE.UU. -donde tambien se han realizado encuestas a padres sobre su postura- y más recientemente en Europa. En España, comienza a recibir atención, aunque todavía no hay estudios que analicen y cuantifiquen el problema.

Hay dos sectores bien diferenciados que no vacunan a sus hijos. En el primero, de población con nivel socioeconómico bajo, el motivo es el descuido. Este sector es fácilmente abordable, pues al insistir en la importancia de las vacunas accede a ellas. El segundo está constituido por población de nivel económico medio o alto, con buena formación académica, y que rechaza la vacunación con un profundo convencimiento, tras haberse informado y reflexionar sobre el tema. Por diversas razones se llega a esta postura, tales como el deseo de una crianza natural, la influencia de medicinas alternativas o la información disponible en internet en contra de las vacunas, los antibióticos y los corticoides. Algunos padres creen que las vacunas son innecesarias y/o dañinas. Tienen miedo a los efectos secundarios. Piensan, por ejemplo, que la vacuna triple vírica produce autismo, que las vacunas contienen mercurio con sus efectos perjudiciales, o simplemente argumentan: "las vacunas a la larga dan problemas", sin especificar de qué tipo. Por otro lado, se percibe la enfermedad, en este caso el sarampión, como algo leve o banal, o piensan que son enfermedades apenas existentes en la actualidad y confían en el efecto rebaño al estar inmunizada la mayoría de la población. Incluso hay quienes tienen la convicción de que las vacunas se han implantado para favorecer los intereses de las compañias farmacéuticas.

Más interesante sería poder responder a la pregunta: ¿qué podemos hacer para que estos padres acepten la vacunación de sus hijos? Inicialmente, convocamos reuniones informativas en los colegios, pero sólo acudieron los padres a favor. En la consulta hemos hablado mucho con los padres de filosofía antivacunas, pero su convencimiento es firme y dificil de cambiar. Se enviaron cartas a los padres de los niños no vacunados, tras lo cual accedieron los de postura menos rígida. Finalmente, hubo que recurrir a una medida judicial, pues las vacunas pueden hacerse obligatorias en caso de que exista un peligro para la salud pública. Solamente 8 niños no inmunes quedaron sin vacunar. Pero el problema de fondo sigue estando presente.

En resumen, insistimos en que la filosofía antivacunas es una realidad que debe ser tenida en cuenta, y debemos pensar en estrategias para abordarla. Desde la consulta de pediatría, tenemos que conocer bien los argumentos del movimiento antivacunas y ser capaces de dialogar para poder ofrecer información científica que derribe los mitos y falsas creencias.

En el año 2002, la Organización Mundial de la Salud adoptó una resolución para erradicar el sarampión y la rubeóla en la Región Europea en el 2010, y recientemente una nueva resolución ha aplazado este objetivo al 2015. A pesar de los planes de eliminación, todavía se registran en Europa brotes de sarampión, en muchos de los cuales la causa está relacionada con el rechazo ideológico a la vacunación.
Adaptado de la Dra. M. Martínez Romero y cols. Cartas al Editor. Anales de Pediatría.

An Pediatr (Barc.). 2011; 75(3): 209-210

domingo, 22 de mayo de 2011

"La paz en el mundo empieza en el vientre de la madre"

"A más besos y abrazos que demos a nuestros hijos ... ¡más inteligentes serán! ".
"Educar bien es la verdadera revolución".
"Mejorar el trato con la infancia mejorará el mundo más que ninguna otra política".

Son palabras de Evânia Reichert, psicoterapeuta familiar que ha ofrecido, el pasado viernes en Barcelona, una charla en la Fundación Claudio Naranjo. (http://www.fundacionclaudionaranjo.com/).

De 56 años de edad, nació y vive actualmente con su pareja en Porto Alegre. Tiene tres hijos de 34, 32 y 31 años. Se declara de izquierdas, ecologista y sin creencias religiosas.

Nacido su primer hijo, las cuidadoras se lo retiraron durante dos días. Con su segundo hijo se repitió la operación, pero esta vez se plantó como una leona para reclamarlo. Hoy se sabe que el contacto madre-hijo desde el nacimiento es básico para la buena crianza del niño y ella es una experta en educación infantil, cuyos saberes vierte en "Infancia, la edad sagrada" (Ed. La LLave), libro que sintió que era urgente escribir ... al saber del suicidio del hijo de una amiga, un niño de diez años de buena familia.

¿Qué es un niño?
- Una persona con todas las posibilidades por desplegar, que podrá ser todo lo que quiera.

Fabuloso.
- Si los adultos no lo impiden.

¿Boicoteamos a los hijos?
-Los machacamos, les inyectamos complejos de inferioridad, les traspasamos neuras, les cortamos alas, segamos sus talentos, les impedimos desarrollar todas sus posibilidades.

Quizá educar sea eso ...
- ¡Discrepo! Educar es guiar, es formar sin castrar las potencias del niño.

¿Dejándole a su aire?
- No. Contención, que no represión. Hay que fomentar en el niño su autorregulación: que aprenda a regular sus acciones en cada fase.

Poniendo límites, ¿no?
- Las paredes del vientre materno son un cálido límite para el embrión. Los brazos paternos que le mecen son para el bebé un amoroso límite ... Por tanto, hay contenciones, ¡pero con afecto y calidez y ánimo formativo!

¿Maltratamos a nuestros hijos?
-¿Quién no ha abroncado a su hijo sólo porque en ese momento se sentía irritado, malhumorado? Nos vengamos en ellos de nuestros malos rollos, los humillamos, ¡y hasta llegamos a insultarlos!

Mujer ...
- Sí, sí: ¡los adultos somos muy cobardes! Lo que no osaríamos decirle o hacerle a un adulto en la calle o en el trabajo, ¡se lo decimos o hacemos a nuestros hijos!

¿Tanto?
- Algunos hogares albergan las mayores violencias consentidas.

¿Con qué consecuencias?
- Fraguamos niños más inseguros, que no se valorarán, que tenderán a maltratarse o maltratar, a ser agresivos ...

¿Cómo evitar eso?
- Con conciencia: ayudándolos a autorregularse, evitando fustigarlos con nuestros brotes de rabia y fragilidades. Todo lo que hagamos o digamos debe tener un propósito educativo. Pero claro, como es más fácil conducir a un niño reprimido que a un niño sano y libre ... ¡tendemos a modelar a niños reprimidos!

¿Y cómo modelar a un niño sano?
- Con la vacuna que la neurociencia nos confirma: cariño, afecto, amor.

¿Qué dice la neurociencia al respecto?
- Que el afecto estimula la sinapsis, las interconexiones entre neuronas.

¿Sí?
-¡Sí! De 0 a 1 año se establece en el cerebro humano el mayor número de interconexiones neuronales de toda su vida. Y se ha constatado que el amor de los padres y cuidadores, el cariño, el afecto expresado en caricias, besos, abrazos, cosquillas, ... ¡fomenta las sinapsis, multiplica las redes neuronales!

O sea, que ese cerebro será más rico.
- Tendrá mejores cimientos sobre los que levantar ulteriores capacidades. Haber sido mecido, acunado, besado, acariciado, amado, respetado ... ¡te hará más inteligente! A mayor amor recibido, más inteligencia futura.

¿Qué se entiende por respeto al niño?
- Tratarlo según lo que pueda esperarse de él en cada franja de edad.

Ponga un ejemplo.
- De los 1,5 a los 3 años, el neocórtex infantil es incapaz de procesar más de dos o tres prohibiciones. Si dirigimos 30 ¡noes! al niño ... nos parecerá que nos desobedece 27 veces. ¡Y no es eso!

¿Y qué es?
- Que no es capaz de grabar las órdenes. Y que decirnos ellos "no" es un primer paso de su autonomía personal, de perfilar su identidad: es, pues, algo saludable.

¿Y cuándo estará el niño en condiciones de entender los "noes"?
- A partir de 3,5 o cuatro años graban bien cualquier orden. Entonces sí que hay que estar vigilante para evitar filiarcados.

¿Qué es eso?
- Hay patriarcado (hegemonía del padre), matriarcado (de la madre) y filiarcado (del hijo): ¡busquemos mejor la heterarquía, es decir, que cada cual tenga su lugar!

¿A qué edad aparece en el niño la conciencia de género?
- De los tres a los seis años se desarrolla el impulso sexual a la vez que la curiosidad de saber, de conocer, de explorar; si reprimes el impulso sexual de un niño, ¡reprimes su impulso de saber!

¿Qué hicieron mal sus padres?
- Vivíamos en el campo y, por ignorancia, me pusieron a trabajar de muy niña, cargaron sobre mí altas responsabilidades familiares ... Eso me ha hecho emprendedora, pero tambien sentirme imprescindible para el bienestar de los demás, cosa muy dañina ...

El Gobierno español propone escolarizar a los niños desde su nacimiento ...
- Eso puede comprometer esa primera fase de formación de la persona, en la que el principal alimento es el afecto. ¡Alerta: la OMS anticipa que en 20 años la primera dolencia de la humanidad será la depresión!

Dígame que es optimista y que pronto mejorará la educación de los niños.
- Seremos cada día más conscientes de la importancia de las primeras edades de la vida ... o estaremos jugándonos el futuro de la humanidad. Nunca antes supimos tanto sobre la infancia: ¡si lo aplicamos, daremos lugar a la única gran revolución de verdad!

¿Sí?
- Sí, la paz sobre la Tierra empieza en el vientre de la madre.

Tomado de Víctor-M. Amela. La Vanguardia. Contraportada. Miércoles, 18 de Mayo de 2011.

domingo, 8 de mayo de 2011

Suicidio en niños: prevención

En alguna ocasión, durante momentos de enfado o ira, los niños pueden llegar a provocar a sus padres con manifestaciones tales como "ahora me voy a matar". Casi siempre, afortunadamente, tan sólo se trata de una amenaza para alterarlos y llamar su atención, pero sin la más mínima intención de hacerse realmente daño a sí mismos.

No obstante, si estas declaraciones son frecuentes habrá que pensar en la posibilidad de que sean mensajes de un niño que no es feliz. Los padres deben asegurarse, en tal caso, de que la tristeza de su hijo no le acarreará ningún peligro.

Aunque los niños de edades comprendidas entre los 6 y los 12 años rara vez se suicidan, sí es cierto que hay, en esta etapa de la vida, una tendencia cada vez mayor de intentos de suicidio. Por tanto, un pequeño número de niños, gravemente deprimidos, están tan abatidos y desesperados, que pueden tratar de poner fin a su vida.

A pesar de que los síntomas de un niño deprimido pueden ser muy variados, la tristeza, el aislamiento, la pérdida de apetito y los trastornos del sueño se incluyen dentro de los principales. Deben, por ello, considerarse como signos de advertencia para los padres. Alguno de estos pequeños decide, por ejemplo, regalar sus posesiones más apreciadas o su juguete preferido. Incluso, el suicidio de un amigo o compañero de clase puede impulsarlo a quitarse la vida para acabar de una vez por todas con el dolor que siente.

Si usted nota que su hijo está deprimido, debe hablar con él sobre el problema, escucharlo y compartir sus sentimientos. No dude en usar la palabra suicidio. Deseche el mito de que al oirla le dará a su hijo la idea de hacerlo. Esto no va a suceder. Al contrario, su preocupación le mostrará a su hijo que realmente se interesa por él, por su bienestar, y que está dispuesto a ayudarlo.

Los padres de un niño seriamente apenado deben pedir ayuda sin demora. En principio, el pediatra o el médico de familia, si la comunicación con el hijo es buena, puede ser la persona más adecuada. Luego, el psiquiatra y el psicólogo infantil deben valorar el riesgo potencial de un suicidio. Ante una duda razonable y cuando la familia manifiesta su temor de no poder controlarlo permanentemente, el niño debe ser hospitalizado.


Adaptado de Healthychildren. American Academy of Pediatrics.


domingo, 6 de marzo de 2011

Vacunas: ¿hay que dudar de su seguridad?

Es un hecho conocido y ampliamente aceptado que las vacunas, y más concretamente, los programas de vacunación, son una de las estrategias de prevención más beneficiosas en salud pública. Además, desde el punto de vista social y sanitario, pueden considerarse como una de las intervenciones más efectivas en lo que se refiere a la relación coste-beneficio.

Más allá de la erradicación de la viruela gracias a la introducción de la vacuna frente a la misma, o la reducción global en el mundo de la mortalidad por sarampión, que supera ampliamente los objetivos fijados cuando se inició su vacunación, las vacunas reducen la frecuencia de las enfermedades infecciosas para las que van dirigidas, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, hasta el punto de obtener, en los países más avanzados, niveles bajos récord de enfermedades evitables con vacunas, como respuesta a la puesta en marcha de los programas de vacunación sistemática.

No obstante, ninguna vacuna es totalmente eficaz o totalmente segura. Por tanto, pueden aparecer problemas, reales o percibidos por la sociedad, relacionados con la eficacia o con la seguridad, que ejercen una influencia negativa en los programas de vacunación.

Debe tenerse en cuenta que el máximo beneficio de la vacunación se obtiene si se consiguen altas tasas de cobertura; es decir, cuando se vacuna una gran parte de la población. Cuanto más grande sea el grupo que adquiere inmunidad, mayor será el impacto en la reducción de las enfermedades prevenibles con vacunas.

Y, con toda lógica, si las coberturas de vacunación son máximas, existen más probabilidades de la aparición de efectos adversos relacionados con la administración de vacunas, los cuales ponen en duda la seguridad de las mismas y ocasionan una gran repercusión en la población y en los medios de comunicación. Precisamente cuando el beneficio es más elevado.

Si, además, se da la situación de que los pacientes, los padres, la población general e incluso parte del personal sanitario carecen ya de experiencia directa con muchas de estas enfermedades prevenibles con vacunas, es fácil de entender las razones de esta contradictoria situación. De hecho, las vacunas son o pueden ser víctimas de su propio éxito.

Se ha observado a lo largo de la historia de la vacunación, en distintos países (Japón, Reino Unido, ... ), fenómenos de pérdida de confianza en la vacunación relacionados con informaciones que cuestionaban la seguridad de algunas vacunas (tos ferina, sarampión, ... ) hasta el extremo de ocasionar una disminución de las coberturas de vacunación y, como consecuencia, la aparición de brotes de enfermedades evitables con vacunas, con morbilidad y en ocasiones con mortalidad significativa. Tras esta experiencia, se recobraba de nuevo la confianza en la vacunación y se restauraban los programas.

Aún así, las vacunas como productos biológicos y como cualquier otro producto farmacéutico no están exentas de reacciones adversas, en su gran mayoría leves, bien toleradas y aceptables, aunque en raras ocasiones pueden producirse efectos de mayor gravedad.

Alguna de las reacciones adversas de las vacunas son tan raras que sólo se aprecian después de una amplia utilización, posterior a su aprobación. Por ejemplo, una de las cepas de la vacuna de la viruela se asociaba a miopericarditis en aproximadamente 1 de cada 10,000 vacunados. Esta asociación se descubrió mucho tiempo después de la erradicación de la viruela, coincidiendo con programas de vacunación contra la viruela, en Estados Unidos, para militares y civiles en 2003, como parte de actividades preparatorias antibioterroristas. Otro ejemplo: la vacuna antisarampión, que ha jugado un papel clave en la reducción de la mortalidad por dicha enfermedad, se asocia a trombocitopenia (disminución del número de plaquetas) en 1 de cada 30,000 vacunados.

Los ensayos clínicos son la primera fuente que aporta los conocimientos de la seguridad de una nueva vacuna. Y los ensayos clínicos que implican la participación de seres humanos están sujetos a una normativa internacional de calidad científica y ética dirigida al diseño, realización, registro y redacción de informes de este tipo de estudios, denominada Buena Práctica Clínica (BPC).

En segundo lugar, la vigilancia de la seguridad posterior a la aprobación es, sin duda, otro de los aspectos de mayor interés tras la introducción de cualquier fármaco, y concretamente cuando se trata de una herramienta preventiva de aplicación masiva como es la vacunación. Es decir, incluso los ensayos clínicos con un elevado número de participantes no son, por sí mismos, capaces de detectar efectos adversos muy poco frecuentes. Ya se ha comentado que algunas vacunas de uso habitual han mostrado efectos secundarios raros y potencialmente graves en ciertos casos. Esto obliga a replantear, por parte de las autoridades sanitarias, si es adecuado o no mantener dicha vacunación, en base a la posibilidad de confirmar la relación causal del efecto adverso con la vacuna, su gravedad y de nuevo la valoración beneficio-riesgo.

Y no es menos cierto que para conseguir una correcta aceptación de las campañas de vacunación es crucial garantizar la seguridad de las vacunas en condiciones reales de uso, con tan estrecha vigilancia de su utilización que permita mantener la confianza en ellas.

Adaptado del Dr. Josep Marés Bermúdez. Institut Pediàtric Marès-Riera (Girona).

37º Curso de Pediatría Extrahospitalaria. Barcelona, Mayo 2010.
Grupo de Investigación y Docencia en Pediatría Extrahospitalaria (GRINDOPE).

Nota: los problemas específicos relacionados con la seguridad de vacunas concretas se publicarán en una próxima entrada.

domingo, 6 de febrero de 2011

La clave del éxito está en el autocontrol.

La autodisciplina y la perseverancia en la infancia condicionan el triunfo en la vida adulta. Es decir, las habilidades de autocontrol de un niño pueden predecir la salud, la riqueza y los antecedentes penales de su vida futura, con independencia del coeficiente intelectual del crío o su clase social, según este estudio de la Universidad de Duke (Estados Unidos).

Para llegar a esta conclusión, publicada en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences", Avshalom Caspi, autor principal de la investigación, y sus colegas recopilaron información sobre más de 1000 participantes en Dunedin (Nueva Zelanda), que fueron seguidos desde el nacimiento hasta los 32 años.

Basándose en las evaluaciones periódicas de los profesores, los padres, los observadores y los propios participantes, estos investigadores han encontrado que, incluso teniendo en cuenta la condición social y el coeficiente intelectual, los niños que demostraron altos niveles de autocontrol a edades tan tempranas como los tres años tenían menos probabilidades de sufrir de adultos problemas comunes de salud, adicción a las drogas, dificultades con la administración del dinero, criar a un niño en un hogar monoparental, o ser condenado por un delito.

Un resultado que volvió a confirmarse en una segunda muestra con 500 gemelos británicos no idénticos. En esta ocasión , el hermano que tenía menor nivel de autocontrol a los cinco años tenía tambien más probabilidades que el otro gemelo de empezar a fumar, tener un bajo rendimiento en la escuela, y participar en conductas antisociales a los 12 años, según los autores del informe.

Pero si el comportamiento se reconduce se pueden obtener buenos resultados. Los niños cuyo autocontrol fué mejorado durante el estudio obtuvieron mejores puntuaciones de adultos en las medidas de salud, riqueza e historia delictiva de lo que estaba previsto por sus resultados en el inicio del estudio. Por tanto, los investigadores concluyen que las intervenciones tempranas para mejorar el autocontrol pueden beneficiar a los niños de toda clase, incluso los que se encuentren en un mayor nivel de riesgo.

Tomado de C. G. Madrid. 25/01/2011. ABC Periódico Electrónico S.L.U.
http://www.abc.es/20110125/sociedad/abci-autocontrol-exito-201101251023.html

lunes, 3 de enero de 2011

"¿Tiene mi hijo demasiados resfriados?". Infecciones frecuentes en niños.

Algunos niños parecen tener catarros constantemente. Tienen un resfriado tras otro. Y, por ello, muchas madres preguntan preocupadas: "¿Tiene mi hijo demasiados resfriados?". Los bebés pueden empezar a padecerlos, ya desde los seis meses, aproximadamente. Desde entonces y durante la edad preescolar suelen tener un promedio de 7 u 8 resfriados al año. En la edad escolar tienen 5 ó 6 cada año como promedio y, finalmente, en la adolescencia, llegan a un nivel igual al de los adultos, de aproximadamente 3-4 catarros anuales.

En general, los resfriados representan más del 50% de todas las enfermedades agudas con fiebre. Algunos niños son motivo de especial preocupación para sus padres porque tienden a padecer fiebre alta con casi todas sus infecciones respiratorias o bien porque su intestino es más sensible y tienen diarrea con casi todos sus catarros.

La razón principal por la que su hijo presenta todas estas infecciones es que se está exponiendo a virus que son nuevos para él. Y hay, al menos, 150 virus diferentes que pueden causar resfriados. Es comprensible que cuanto más pequeño es el niño, tanto menor será su protección frente a ellos y que si además asiste a una guardería o a un jardín de infancia, estará tambien más expuesto.

La frecuencia de los resfriados se triplica en invierno, porque los niños pasan más tiempo agrupados en lugares cerrados, donde la probabilidad de contagio es mayor. Por otro lado, el humo del tabaco en casa aumenta la predisposición de los niños a los catarros.

Casi todos los padres llegan a preocuparse de que los frecuentes resfriados de su hijo puedan ser la consecuencia de algún padecimiento serio. Sin embargo, un niño con una deficiencia del sistema inmune (con producción inadecuada de anticuerpos o de glóbulos blancos) no experimenta más resfriados que un niño normal. En vez de eso, el pequeño tendría otro tipo de infecciones tales como neumonías o sinusitis de repetición y se restablecería lentamente de ellas. Además, un niño con una enfermedad seria no aumenta de peso de forma adecuada. Incluso, las afecciones repetidas del oído tampoco significan que su hijo tenga un problema serio de salud. Lo único que indican es un drenaje inapropiado de las Trompas de Eustaquio.

Algunos padres se preocupan de que tal vez hayan descuidado de alguna manera a su hijo o que hayan hecho algo incorrecto como para provocar los frecuentes catarros. Por el contrario, el hecho de padecer todos estos resfriados es una parte inevitable del desarrollo y crecimiento del niño. El resfriado ó catarrro común es la única infección que todavía no podemos evitar. Desde el punto de vista médico, los resfriados (sin complicaciones) son una experiencia educativa para el sistema inmune de su hijo.Para encarar el problema de las infecciones virales frecuentes mire, en primer lugar, el lado positivo de las cosas. Por ejemplo, si a su hijo no le falta energía y si está aumentando bien de peso, usted no tiene que preocuparse por su salud. Su hijo es tan sano como cualquier otro niño normal. Los niños superan los resfriados por sí sólos. Aunque usted pueda reducir los síntomas, no puede acortar la duración de cada catarro. El niño saldrá del paso tal como lo hacen los demás. El panorama a largo plazo es bueno. El número de resfriados disminuirá a través de los años, a medida que su hijo produzca una buena provisión de anticuerpos contra los diferentes virus. Para poner las cosas en perspectiva, considere los hallazgos de este estudio: en un día cualquiera, el 10% de los niños tiene resfriados, el 8% tiene fiebre, el 5% tiene diarrea y el 3% tiene otitis.
El requisito principal para que su hijo vuelva a la escuela es que la fiebre haya desaparecido y que los síntomas no sean demasido molestos para él y para sus compañeros de clase; como la tos, por ejemplo. No tiene sentido mantener a un niño en casa hasta que podamos garantizar que ya no esparce virus, porque esto podría requerir 2 ó 3 semanas. Si el aislamiento de las infecciones respiratorias fuera tomado en serio, no quedaría un número suficiente de días, cada año, para educar a los niños. Además, la "guerra bacteriológica" que tiene lugar en las escuelas es prácticamente incontrolable. Casi todos los niños esparcen microbios durante los primeros días de su enfermedad, antes de que parezcan estar enfermos o de que tengan síntomas. En otras palabras, el contacto con las infecciones respiratorias y el posible contagio de sus microbios responsables es inevitable en los ambientes cerrados y de grupo, tales como las escuelas y las guarderías.

Cuando la madre y el padre trabajan, estos resfriados repetidos resultan sumamente inconvenientes y costosos, pues habrá que dejar al niño con otra persona, en tales ocasiones. Por ello, cada vez es mayor el número de programas de guardería que surgen para "niños enfermos" como alternativa a tener que quedarse en casa con el pequeño hasta su mejoría.

A menos que haya complicaciones, no es necesario que saque permanente o prolongadamente a su hijo del colegio de preescolar o de la guardería a causa de los repetidos catarros.

Los padres deben saber que no hay curas instantáneas para los resfriados de repetición ni para otras infecciones virales frecuentes y, por supuesto, que los antibióticos no son útiles, a menos que su hijo desarrolle complicaciones tales como sinusitis, otitis o neumonía.

Para finalizar, aunque esta información se proporcione como un criterio general de orientación que no necesariamente se ajuste a cada caso en particular, los resfriados frecuentes no son causados por una dieta inadecuada o por un déficit de vitaminas. Tampoco son "culpables" los acondicionadores de aire ni los propios niños por mojarse los pies o jugar bajo la lluvia. Repitiendo, la mejor época para tener estas infecciones virales y desarrollar inmunidad es, naturalmente, durante la niñez.

Adaptado de B. D. Schmitt, MD. "Your Child´s Health".

martes, 2 de noviembre de 2010

Eccema del lactante, problemas de sueño y salud mental a los 10 años.

El eccema (dermatitis atópica) del lactante es una manifestación esencial de la alergia alimentaria.
De una selección, en varios centros de Alemania, de más de 3.000 recién nacidos, para analizar la prevención de la alergia mediante la alimentación con fórmulas parcial o ampliamente hidrolizadas de proteinas de leche de vaca, se realizó un seguimiento del 54% de ellos, hasta la edad de diez años.
Los niños que habían presentado eccema en el periodo de la lactancia corrían más riesgo de padecer el síndrome de hiperactividad/falta de atención (TDAH) a los 10 años de edad.
Por tanto, la existencia de eccema en la primera infancia, junto con los problemas del sueño, predice los problemas emocionales y de conducta a la edad de diez años.
Así pues, el eccema del lactante, incluso aunque se cure o mejore en la mayoría de los casos, constituye un claro factor de riesgo para la aparición de trastornos del desarrollo en otras épocas de la vida.
Adaptado de Schmitt J y cols. Allergy. Sept. 2010.

Mujer embarazada: no fumar, no beber y ... no drogas. De nuevo hay que insistir.

El objetivo de este trabajo, llevado a cabo por miembros de diversas universidades de Estados Unidos, era examinar la asociación entre la exposición fetal a nicotina, alcohol, marihuana, cocaína, etc. y los problemas del sueño en niños con edades comprendidas entre 1 mes y 12 años.
Los datos sobre el sueño se recogieron a partir de las aportaciones maternas durante un estudio multicéntrico realizado en niños que participaron en el Maternal Lifestyle.
De los datos obtenidos, los autores concluyen que la exposición prenatal a la nicotina se asocia positivamente con problemas persistentes del sueño durante los primeros 12 años de la vida.
Por tanto, es necesario realizar un esfuerzo desde el punto de vista educativo y ambiental para prevenir y tratar estos trastornos del sueño y para proteger a los niños que los padecen.
(Nota del Editor: De nuevo hay que insistir: mujer embarazada, no fumar, no beber y ... no drogas).
Adaptado de Stone KC, y cols. Arch Pediatr. Adolesc Med. 2010; 164(5): 452-456.