http://www.healthychildren.org/English/ages-stages/teen/pages/Teens-and-Headaches.aspx
Información para padres sobre educación y salud infantil. Cada entrada de este blog está dedicada a un niño y, en primer lugar, a sus padres, en clave de respuesta a la cuestión que una vez me plantearon. Juan Manuel Contreras Peso. Pediatra
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domingo, 18 de septiembre de 2011
Me duele mucho la cabeza. ¿Será algo grave?
miércoles, 24 de agosto de 2011
Algunos mitos falsos sobre el cerebro
Tokujama-Spinosa ha hecho un inventario de los principales mitos sobre el cerebro:
1. Los humanos utilizamos el 10% del cerebro. No tiene sentido esta afirmación. Las nuevas técnicas de neuroimagen nos permiten saber, por ejemplo, que cuando damos golpecitos con un dedo, se activa una gran parte del cerebro. Si golpeamos con el dedo al tiempo que leemos esto, manteniendo al mismo tiempo el equilibrio y la respiración, resulta que está activo casi todo el cerebro. Pero no hay que preocuparse, porque aunque en un momento determinado lo usemos todo, siempre podremos aprender más (Blakemore y Frith, 2007).
2. El cerebro tiene una capacidad ilimitada. Toda realidad material tiene límites. Sin embargo, el cerebro es un estupendo gestor de sus propias capacidades y conforme adquirimos maestría en una tarea, menor cantidad de energía necesitamos utilizar en ella, por lo que la capacidad del cerebro se amplía, pero hasta cierto límite.
3. Hay diferencias raciales en el cerebro. Las diferencias son culturales, no biológicas.
4. Todo lo importante para el cerebro sucede antes de los 3 años. No es verdad, porque la capacidad de aprendizaje es continua.
5. Las diferentes partes del cerebro trabajan aisladas. Las imágenes funcionales del cerebro han demostrado que muchas zonas colaboran en las tareas. Por ejemplo, la lectura implica áreas de ambos hemisferios.
6. Algunas personas usan más el cerebro derecho y otras el cerebro izquierdo. No es una afirmación rigurosa.
7. El cerebro registra la realidad objetivamente. En realidad, el cerebro somete los estímulos, que le llegan a través de los sentidos, a múltiples interpretaciones.
8. El cerebro siempre recuerda todo lo que le sucede. Sólo recuerda lo que ha accedido a la memoria a largo plazo.
9. Las neuronas no pueden ser reemplazadas. Ahora sabemos que la formación de neuronas se mantiene toda la vida.
10. El cerebro es inmutable. No solamente cambia, sino que es imposible que no lo haga. El cerebro es un órgano en continuo movimiento.
11. Aprender otro idioma interfiere con el aprendizaje de la lengua materna. La verdad es justamente lo contrario: es beneficioso, y conviene iniciarlo cuanto antes.
12. Los niños son páginas en blanco. No. Los niños nacen ya programados para muchas cosas; por ej., para el lenguaje (Pinker, 2002).
13. Cerebro y mente están separados. No. La mente es una creación del cerebro. Lo que ocurre es que la mente puede actuar sobre el propio cerebro que la creó, cambiándolo.
14. El desarrollo incompleto del cerebro explica la conducta de los adolescentes. No. Hay que tener en cuenta la influencia de los cambios hormonales, del entorno familiar, de la educación, etc., y que el cerebro va cambiando de estructura.
15. La razón es opuesta a la emoción. Los estudios de Antonio Damasio han demostrado la falsedad de este mito (Damasio, 2010).
16. El aprendizaje no estructurado es mejor para el desarrollo cerebral que el estructurado. No, el cerebro aprende bien de las dos maneras.
17. La plasticidad cerebral es producto de una buena pedagogía. Es al revés, la buena enseñanza y la buena educación aprovecha la plasticidad del cerebro.
18. El aprendizaje puede aislarse del entorno social o emocional. No. El entorno influye contínuamente en todas las funciones del cerebro humano.
19. La historia del estudiante no afecta a su aprendizaje. No es cierto porque el aprendizaje se hace a partir de lo que ya se sabe, utilizando las destrezas adquiridas y bajo la influencia de los hábitos que dependen de la experiencia pasada.
20. La memorización no es necesaria para los procesos mentales complejos. Hay que explicar que sin memoria no es posible ninguna actividad intelectual. Percibimos desde la memoria. Pensamos desde la memoria. Creamos desde la memoria.
viernes, 22 de julio de 2011
¿Existen los padres perfectos?
Y la realidad es que los padres perfectos -o los hijos perfectos- no existen.
Los problemas de comportamiento, entre los niños de edad escolar, son muy comunes y, por ello, ocupan una parte importante del tiempo de los padres. De hecho, en algún momento dado, la forma de solucionarlos puede resultar difícil.
Incluso, a veces, estos problemas pueden estar relacionados simplemente con la desobediencia de un hijo cuando se le pide algo sencillo. O bien por pasar demasiado tiempo viendo la televisión, o con videojuegos.
Y no digamos si hay que hacer frente a la rivalidad entre hermanos, o a las tareas escolares repetidamente inacabadas, o a un niño de temperamento difícil que actúa sin la aprobación de sus padres o al hijo que quiere independizarse cuando todavía no ha alcanzado suficiente autonomía.
Como padres, hay que reconocer que es normal sentirse preocupados, confundidos, enfadados o culpables por la conducta de un hijo. Esto es parte de ser padres. Y es inútil y contraproducente tratar de ser perfectos para criar hijos perfectos.
Como padres, deberíamos recordar cómo nos comportábamos cuando fuímos niños, cómo nos trataron nuestros padres y cómo nos sentíamos con sus técnicas de disciplina. Ellos no eran perfectos. Y nosotros tampoco. Ni nadie.
Sin embargo, no deberíamos "compensar" con nuestros hijos los "defectos" de nuestros padres, en un intento de ser padres perfectos y acabar quedando atrapados en declaraciones tales como: "Yo no voy a cometer los mismos errores que mis padres".
Todos los padres, y todos los hijos, cometen errores a la hora de comunicarse para tratar de resolver los problemas. Los padres tienen que confiar en sí mismos y en su instinto. Saben más de lo que ellos mismos creen y no deben tener miedo a cometer errores. Además, conocen bien a sus hijos. Tanto unos como otros, hijos y padres, están capacitados para ser tolerantes, para resistir, para perdonar, para olvidar y para aprender de sus propios errores.
Por otro lado, los padres que, única y exclusivamente, "viven por y para sus hijos" se colocan en una posición muy vulnerable a la decepción, a la frustración o al resentimiento. Es decir, los padres no deben esperar que toda su realización personal provenga de los hijos o de su papel como padres. Son fundamentales otras actividades, otras fuentes de amor y cariño, tiempo para ser adultos, tiempo para sí mismos -y algún descanso de los niños y de la responsabilidad de su crianza-.
Para finalizar, no cabe duda que es un consuelo el hecho de pensar que, en la mayoría de los casos, los niños salen bien. Y en el camino, los padres debemos conservar nuestro sentido del humor, mantener la confianza en nuestra buena intuición y buscar ayuda o consejo de vez en cuando. Mientras tanto, ser padres, además de un gran reto, puede convertirse en una de las experiencias más gratificantes y agradables de la vida.
Adaptado de:
A "Perfect" Parent. Family Life. Healthy Children. American Academy of Pediatrics.
http://www.healthychildren.org/
domingo, 19 de junio de 2011
Las discusiones familiares
Sea selectivo a la hora de elegir los problemas por los que merece la pena discutir. Es posible que algunos no lo serán. Por ejemplo, si su hijo quiere usar unas viejas zapatillas de deporte para ir al colegio en lugar de las nuevas que le compró, o si quiere tener su cabello un poco más largo de lo que usted prefiere, quizás debería dejarlo a su aire e insistir, en cambio, cuando se trate de cuestiones más importantes. Escoja sus batallas con cuidado.
Deje que su hijo gane algunas veces. Cuando usted y su hijo discutan, lo único que hay que hacer es escucharlo. Y si plantea algo lógico o convincente debemos estar dispuestos a decir: "Me has convencido. Vamos a hacerlo a tu manera". Permita que su hijo sepa que usted valora su punto de vista, que a través de la comunicación se pueden resolver los conflictos y que a veces se puede ganar.
Por tanto, si las discusiones se mantienen dentro de ciertos límites serán una forma aceptable y productiva de la comunicación. Se podrá continuar siempre y cuando estén bajo control, pero nunca cuando degeneren en insultos, cuando los gritos sustituyan a una conversación calmada o cuando no se avanza hacia una solución. Y por absurdos que sean sus argumentos, nunca se ría de su hijo. Pensará que lo está ridiculizando y se sentirá avergonzado de lo que dice o de sí mismo.
Si usted no está satisfecho con el trabajo que su hijo ha escrito sobre La Guerra Civil, por ejemplo, los dos pueden hablar de lo que cada uno considere erróneo, pero piense que, en todo caso, se trata de su tarea escolar y de su responsabilidad. Su profesor es el último juez. Si el diálogo empieza a ser personal ("Tú no sabes de lo que estás hablando"), entonces es tiempo para un descanso. Dígale a su hijo: "Esta discusión no va a ninguna parte. Tenemos que dejarla, que se enfríe. Volveremos a ella más tarde, cuando los dos podamos darle otro enfoque a este problema".
Realmente es una opción útil la que eligen algunas familias al programar sus discusiones. Por ej., un padre puede decir: "Volveremos a hablar cuando tengas cinco puntos para apoyar tu argumento y yo tenga otros cinco para defender el mío". Otras familias crean incluso un formato para estos diálogos, como algunos programas de televisión: el hijo habla sin interrupción durante cinco minutos y después el padre o la madre responde durante los cinco siguientes. Se trata, en todo caso, de buscar puntos de encuentro, de acuerdo, de compromiso.
Los conflictos sobre cuestiones concretas que se repiten una y otra vez requieren buscar su verdadera raíz. Por ej., el horario para hacer los deberes escolares en casa no debe convertirse en un problema cotidiano. Recuerde a su hijo que esa tarea le ha sido asignada por el profesor, que se trata de su trabajo y de su responsabilidad. Tanto usted como su hijo deben negociar sobre el asunto, llegar a un acuerdo y -con buena suerte- comprometerse a cumplirlo.
Las familias, en ocasiones, buscan a una tercera persona para, supuestamente, mediar en el conflicto y ésta, al adoptar una postura de uno u otro lado, puede conseguir el efecto contrario y el desacuerdo será aún peor. Otras veces, cuando las dos partes en conflicto son incapaces de resolver su problema aúnan sus esfuerzos para centrar la atención en otro miembro de la familia, como una forma de desviar la atención y evitar el trato del verdadero problema.
Dentro de cada familia existen algunas alianzas y ciertas rivalidades. Por ej., la madre y su hija podrían formar una coalición contra el padre y el hijo. O la madre y el padre se unen contra los niños en un tema particular. Pero en una familia sana estas alizanzas no son fijas, cambian de una situación a otra y no perturban el funcionamiento del hogar. Sin embargo, cuando se vuelven rígidas y de larga duración pueden hacer mucho daño.
No debe olvidar que los niños aprenden a manejar los desacuerdos viendo el ejemplo de sus padres. De cómo utilizan "buenos" argumentos. Del éxito de una reconciliación. El modelo para sus hijos es usted.
Adaptado de HealthyChildren.org - Family Arguments
Academia Americana de Pediatría.
domingo, 22 de mayo de 2011
"La paz en el mundo empieza en el vientre de la madre"
"Educar bien es la verdadera revolución".
"Mejorar el trato con la infancia mejorará el mundo más que ninguna otra política".
Son palabras de Evânia Reichert, psicoterapeuta familiar que ha ofrecido, el pasado viernes en Barcelona, una charla en la Fundación Claudio Naranjo. (http://www.fundacionclaudionaranjo.com/).
De 56 años de edad, nació y vive actualmente con su pareja en Porto Alegre. Tiene tres hijos de 34, 32 y 31 años. Se declara de izquierdas, ecologista y sin creencias religiosas.
Nacido su primer hijo, las cuidadoras se lo retiraron durante dos días. Con su segundo hijo se repitió la operación, pero esta vez se plantó como una leona para reclamarlo. Hoy se sabe que el contacto madre-hijo desde el nacimiento es básico para la buena crianza del niño y ella es una experta en educación infantil, cuyos saberes vierte en "Infancia, la edad sagrada" (Ed. La LLave), libro que sintió que era urgente escribir ... al saber del suicidio del hijo de una amiga, un niño de diez años de buena familia.
¿Qué es un niño?
- Una persona con todas las posibilidades por desplegar, que podrá ser todo lo que quiera.
Fabuloso.
- Si los adultos no lo impiden.
¿Boicoteamos a los hijos?
-Los machacamos, les inyectamos complejos de inferioridad, les traspasamos neuras, les cortamos alas, segamos sus talentos, les impedimos desarrollar todas sus posibilidades.
Quizá educar sea eso ...
- ¡Discrepo! Educar es guiar, es formar sin castrar las potencias del niño.
¿Dejándole a su aire?
- No. Contención, que no represión. Hay que fomentar en el niño su autorregulación: que aprenda a regular sus acciones en cada fase.
Poniendo límites, ¿no?
- Las paredes del vientre materno son un cálido límite para el embrión. Los brazos paternos que le mecen son para el bebé un amoroso límite ... Por tanto, hay contenciones, ¡pero con afecto y calidez y ánimo formativo!
¿Maltratamos a nuestros hijos?
-¿Quién no ha abroncado a su hijo sólo porque en ese momento se sentía irritado, malhumorado? Nos vengamos en ellos de nuestros malos rollos, los humillamos, ¡y hasta llegamos a insultarlos!
Mujer ...
- Sí, sí: ¡los adultos somos muy cobardes! Lo que no osaríamos decirle o hacerle a un adulto en la calle o en el trabajo, ¡se lo decimos o hacemos a nuestros hijos!
¿Tanto?
- Algunos hogares albergan las mayores violencias consentidas.
¿Con qué consecuencias?
- Fraguamos niños más inseguros, que no se valorarán, que tenderán a maltratarse o maltratar, a ser agresivos ...
¿Cómo evitar eso?
- Con conciencia: ayudándolos a autorregularse, evitando fustigarlos con nuestros brotes de rabia y fragilidades. Todo lo que hagamos o digamos debe tener un propósito educativo. Pero claro, como es más fácil conducir a un niño reprimido que a un niño sano y libre ... ¡tendemos a modelar a niños reprimidos!
¿Y cómo modelar a un niño sano?
- Con la vacuna que la neurociencia nos confirma: cariño, afecto, amor.
¿Qué dice la neurociencia al respecto?
- Que el afecto estimula la sinapsis, las interconexiones entre neuronas.
¿Sí?
-¡Sí! De 0 a 1 año se establece en el cerebro humano el mayor número de interconexiones neuronales de toda su vida. Y se ha constatado que el amor de los padres y cuidadores, el cariño, el afecto expresado en caricias, besos, abrazos, cosquillas, ... ¡fomenta las sinapsis, multiplica las redes neuronales!
O sea, que ese cerebro será más rico.
- Tendrá mejores cimientos sobre los que levantar ulteriores capacidades. Haber sido mecido, acunado, besado, acariciado, amado, respetado ... ¡te hará más inteligente! A mayor amor recibido, más inteligencia futura.
¿Qué se entiende por respeto al niño?
- Tratarlo según lo que pueda esperarse de él en cada franja de edad.
Ponga un ejemplo.
- De los 1,5 a los 3 años, el neocórtex infantil es incapaz de procesar más de dos o tres prohibiciones. Si dirigimos 30 ¡noes! al niño ... nos parecerá que nos desobedece 27 veces. ¡Y no es eso!
¿Y qué es?
- Que no es capaz de grabar las órdenes. Y que decirnos ellos "no" es un primer paso de su autonomía personal, de perfilar su identidad: es, pues, algo saludable.
¿Y cuándo estará el niño en condiciones de entender los "noes"?
- A partir de 3,5 o cuatro años graban bien cualquier orden. Entonces sí que hay que estar vigilante para evitar filiarcados.
¿Qué es eso?
- Hay patriarcado (hegemonía del padre), matriarcado (de la madre) y filiarcado (del hijo): ¡busquemos mejor la heterarquía, es decir, que cada cual tenga su lugar!
¿A qué edad aparece en el niño la conciencia de género?
- De los tres a los seis años se desarrolla el impulso sexual a la vez que la curiosidad de saber, de conocer, de explorar; si reprimes el impulso sexual de un niño, ¡reprimes su impulso de saber!
¿Qué hicieron mal sus padres?
- Vivíamos en el campo y, por ignorancia, me pusieron a trabajar de muy niña, cargaron sobre mí altas responsabilidades familiares ... Eso me ha hecho emprendedora, pero tambien sentirme imprescindible para el bienestar de los demás, cosa muy dañina ...
El Gobierno español propone escolarizar a los niños desde su nacimiento ...
- Eso puede comprometer esa primera fase de formación de la persona, en la que el principal alimento es el afecto. ¡Alerta: la OMS anticipa que en 20 años la primera dolencia de la humanidad será la depresión!
Dígame que es optimista y que pronto mejorará la educación de los niños.
- Seremos cada día más conscientes de la importancia de las primeras edades de la vida ... o estaremos jugándonos el futuro de la humanidad. Nunca antes supimos tanto sobre la infancia: ¡si lo aplicamos, daremos lugar a la única gran revolución de verdad!
¿Sí?
- Sí, la paz sobre la Tierra empieza en el vientre de la madre.
Tomado de Víctor-M. Amela. La Vanguardia. Contraportada. Miércoles, 18 de Mayo de 2011.
domingo, 8 de mayo de 2011
Suicidio en niños: prevención
No obstante, si estas declaraciones son frecuentes habrá que pensar en la posibilidad de que sean mensajes de un niño que no es feliz. Los padres deben asegurarse, en tal caso, de que la tristeza de su hijo no le acarreará ningún peligro.
Aunque los niños de edades comprendidas entre los 6 y los 12 años rara vez se suicidan, sí es cierto que hay, en esta etapa de la vida, una tendencia cada vez mayor de intentos de suicidio. Por tanto, un pequeño número de niños, gravemente deprimidos, están tan abatidos y desesperados, que pueden tratar de poner fin a su vida.
A pesar de que los síntomas de un niño deprimido pueden ser muy variados, la tristeza, el aislamiento, la pérdida de apetito y los trastornos del sueño se incluyen dentro de los principales. Deben, por ello, considerarse como signos de advertencia para los padres. Alguno de estos pequeños decide, por ejemplo, regalar sus posesiones más apreciadas o su juguete preferido. Incluso, el suicidio de un amigo o compañero de clase puede impulsarlo a quitarse la vida para acabar de una vez por todas con el dolor que siente.
Si usted nota que su hijo está deprimido, debe hablar con él sobre el problema, escucharlo y compartir sus sentimientos. No dude en usar la palabra suicidio. Deseche el mito de que al oirla le dará a su hijo la idea de hacerlo. Esto no va a suceder. Al contrario, su preocupación le mostrará a su hijo que realmente se interesa por él, por su bienestar, y que está dispuesto a ayudarlo.
Los padres de un niño seriamente apenado deben pedir ayuda sin demora. En principio, el pediatra o el médico de familia, si la comunicación con el hijo es buena, puede ser la persona más adecuada. Luego, el psiquiatra y el psicólogo infantil deben valorar el riesgo potencial de un suicidio. Ante una duda razonable y cuando la familia manifiesta su temor de no poder controlarlo permanentemente, el niño debe ser hospitalizado.
martes, 26 de abril de 2011
Papás tristes: un reto para la pediatría
domingo, 10 de abril de 2011
Traumatismos craneales por maltrato en niños: ¿hay diferencias si el agresor es hombre o mujer?
- La media de edad de las víctimas fué de 9,4 meses.
- 32 (94%) tuvieron hemorragias intracraneales.
- En 28 casos (82%) había hemorragias retinianas (HR). La severidad de las HR se relaciona con la gravedad de las lesiones cerebrales.
- 6 (18%) fallecieron.
- La edad media de las mujeres que agredieron (34 años) fué mayor que la de los varones (27 años).
- Seis variables categóricas se asociaron con agresores del género masculino:
1) La presentación aguda de síntomas de parada cardiorespiratoria. 2) La peor evolución clínica. 3) La intervención neuroquirúrgica. 4) El fallecimiento de la víctima de maltrato. 5)La confesión del autor de la agresión y 6) La condena del mismo.
En conclusión, los agresores varones eran más jóvenes, se declararon culpables con más frecuencia y, por tanto, fueron más apropiadamente condenados. De otro lado, las víctimas de los agresores masculinos presentaban lesiones más agudas y más graves, precisaron más intervenciones de neurocirugía y sufrieron peores resultados clínicos.
sábado, 19 de marzo de 2011
Hablar con su hijo sobre sexo.
http://www.healthychildren.org/English/ages-stages/gradeschool/puberty/pages/Talking-to-Your-Child-About-Sex.aspx
lunes, 7 de marzo de 2011
"Es necesario enseñar a los niños matemáticas y ciencias tanto como a manejar su ansiedad".
Destaca que "lo más importante es que los padres pasen tiempo con sus hijos", se dedica a enseñar a los niños a "concentrarse y calmar sus cuerpos" y trata, a fín de cuentas, de insistir en una de las grandes canciones de Crosby, Stills, Nash y Young: "enseñad a vuestros hijos bien", es decir, "es tan necesario enseñarles matemáticas y ciencias como a manejar su ansiedad".
En esta magnífica entrevista responde a interesantes cuestiones y habla de ella, de Daniel Goleman, de enseñanza emocional, de educación, de internet, ... y de conceptos tan importantes como resiliencia y neuroplasticidad.
Nacida en Nueva York, en el Spanish Harlem aprendió sus primeras habilidades como maestra. Ha recorrido todos los escalones del sistema educativo. Un tiroteo en un instituto que acabó con la vida de un muchacho llevó a un reportero del "New York Times" llamado Daniel Goleman a entrevistarla, porque enseñaba en las escuelas públicas a resolver conflictos de forma pacífica. "Una maestra enseña paz a sus alumnos", tituló en el "Times". Fué el germen del libro "Inteligencia emocional" y de la fructífera colaboración entre ambos.
Tomado de A. Armada. Madrid. 7 de Marzo de 2011. ABC Periódico Electrónico.
http://www.abc.es/20110307/sociedad/abci-linda-lantieri-necesario-ensenar-201103041933.html
domingo, 6 de marzo de 2011
Vacunas: ¿hay que dudar de su seguridad?
Más allá de la erradicación de la viruela gracias a la introducción de la vacuna frente a la misma, o la reducción global en el mundo de la mortalidad por sarampión, que supera ampliamente los objetivos fijados cuando se inició su vacunación, las vacunas reducen la frecuencia de las enfermedades infecciosas para las que van dirigidas, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, hasta el punto de obtener, en los países más avanzados, niveles bajos récord de enfermedades evitables con vacunas, como respuesta a la puesta en marcha de los programas de vacunación sistemática.
No obstante, ninguna vacuna es totalmente eficaz o totalmente segura. Por tanto, pueden aparecer problemas, reales o percibidos por la sociedad, relacionados con la eficacia o con la seguridad, que ejercen una influencia negativa en los programas de vacunación.
Debe tenerse en cuenta que el máximo beneficio de la vacunación se obtiene si se consiguen altas tasas de cobertura; es decir, cuando se vacuna una gran parte de la población. Cuanto más grande sea el grupo que adquiere inmunidad, mayor será el impacto en la reducción de las enfermedades prevenibles con vacunas.
Y, con toda lógica, si las coberturas de vacunación son máximas, existen más probabilidades de la aparición de efectos adversos relacionados con la administración de vacunas, los cuales ponen en duda la seguridad de las mismas y ocasionan una gran repercusión en la población y en los medios de comunicación. Precisamente cuando el beneficio es más elevado.
Si, además, se da la situación de que los pacientes, los padres, la población general e incluso parte del personal sanitario carecen ya de experiencia directa con muchas de estas enfermedades prevenibles con vacunas, es fácil de entender las razones de esta contradictoria situación. De hecho, las vacunas son o pueden ser víctimas de su propio éxito.
Se ha observado a lo largo de la historia de la vacunación, en distintos países (Japón, Reino Unido, ... ), fenómenos de pérdida de confianza en la vacunación relacionados con informaciones que cuestionaban la seguridad de algunas vacunas (tos ferina, sarampión, ... ) hasta el extremo de ocasionar una disminución de las coberturas de vacunación y, como consecuencia, la aparición de brotes de enfermedades evitables con vacunas, con morbilidad y en ocasiones con mortalidad significativa. Tras esta experiencia, se recobraba de nuevo la confianza en la vacunación y se restauraban los programas.
Aún así, las vacunas como productos biológicos y como cualquier otro producto farmacéutico no están exentas de reacciones adversas, en su gran mayoría leves, bien toleradas y aceptables, aunque en raras ocasiones pueden producirse efectos de mayor gravedad.
Alguna de las reacciones adversas de las vacunas son tan raras que sólo se aprecian después de una amplia utilización, posterior a su aprobación. Por ejemplo, una de las cepas de la vacuna de la viruela se asociaba a miopericarditis en aproximadamente 1 de cada 10,000 vacunados. Esta asociación se descubrió mucho tiempo después de la erradicación de la viruela, coincidiendo con programas de vacunación contra la viruela, en Estados Unidos, para militares y civiles en 2003, como parte de actividades preparatorias antibioterroristas. Otro ejemplo: la vacuna antisarampión, que ha jugado un papel clave en la reducción de la mortalidad por dicha enfermedad, se asocia a trombocitopenia (disminución del número de plaquetas) en 1 de cada 30,000 vacunados.
Los ensayos clínicos son la primera fuente que aporta los conocimientos de la seguridad de una nueva vacuna. Y los ensayos clínicos que implican la participación de seres humanos están sujetos a una normativa internacional de calidad científica y ética dirigida al diseño, realización, registro y redacción de informes de este tipo de estudios, denominada Buena Práctica Clínica (BPC).
En segundo lugar, la vigilancia de la seguridad posterior a la aprobación es, sin duda, otro de los aspectos de mayor interés tras la introducción de cualquier fármaco, y concretamente cuando se trata de una herramienta preventiva de aplicación masiva como es la vacunación. Es decir, incluso los ensayos clínicos con un elevado número de participantes no son, por sí mismos, capaces de detectar efectos adversos muy poco frecuentes. Ya se ha comentado que algunas vacunas de uso habitual han mostrado efectos secundarios raros y potencialmente graves en ciertos casos. Esto obliga a replantear, por parte de las autoridades sanitarias, si es adecuado o no mantener dicha vacunación, en base a la posibilidad de confirmar la relación causal del efecto adverso con la vacuna, su gravedad y de nuevo la valoración beneficio-riesgo.
Y no es menos cierto que para conseguir una correcta aceptación de las campañas de vacunación es crucial garantizar la seguridad de las vacunas en condiciones reales de uso, con tan estrecha vigilancia de su utilización que permita mantener la confianza en ellas.
Adaptado del Dr. Josep Marés Bermúdez. Institut Pediàtric Marès-Riera (Girona).
37º Curso de Pediatría Extrahospitalaria. Barcelona, Mayo 2010.
Grupo de Investigación y Docencia en Pediatría Extrahospitalaria (GRINDOPE).
Nota: los problemas específicos relacionados con la seguridad de vacunas concretas se publicarán en una próxima entrada.
sábado, 19 de febrero de 2011
La lucha por la "poligamia".
Cuando me refiero a la lucha por la "poligamia" no hablo en el sentido estricto de la palabra. Es decir, no pretendo, evidentemente, que nadie rompa las leyes de su matrimonio o fomentar las relaciones extramatrimoniales. Sí tengo, en cambio, la intención de hacer compatibles tres "matrimonios":
- El primero de los tres es el matrimonio verdadero: con nuestra pareja. Es una aspiración humana única. Siempre he aconsejado, cuando alguien se enfrente hasta el extremo de tener que decidir, que piense: "la familia es lo primero". Y yo me atengo a esa prioridad, sin duda.
- El segundo es un matrimonio con nuestro trabajo. Para nosotros los médicos, el trabajo es un equilibrio entre la atención al paciente, la educación, la investigación y la promoción de la salud. Como pediatras nos hemos comprometido para trabajar por los niños y sus familias. Hemos dedicado años de estudio y de práctica. La medicina, como cualquier otro trabajo, exige tambien una vida de aprendizaje y sacrificio. Pero la clave está en que el trabajo es algo que uno debe amar. Eso no quiere decir que carezca de decepciones, frustraciones y desafíos. Sin embargo, a lo largo de estos 30 años, yo no hubiera querido hacer otra cosa que ser pediatra.
- Y el tercero es un matrimonio con nosotros mismos. Y esto implica continuar con nuestras actividades personales, nuestros intereses externos y nuestras aficiones.
Estos tres matrimonios los hemos contraido cada uno de nosotros y nuestra lucha debe ser para conservarlos vitales, equilibrados, apasionados y en armonía.
La palabra "lucha" la he escogido porque, al igual que tantos ideales, valores y las mejores intenciones, uno nunca podrá alcanzar el logro perfecto. No debemos sentirnos culpables por ello. Lo más que podemos hacer es intentarlo. Y la lucha nos ayuda a estar más cerca de la meta deseada.
Tambien me he preguntado si éste es un asunto que afecta más a hombres que a mujeres, y he concluido que si bien el papel de ambos ha cambiado en nuestra sociedad de manera significativa, aún existen muchas barreras que saltar. El equilibrio trabajo-vida afecta a los hombres y a las mujeres. Además, el 72% de los pediatras jóvenes son mujeres que, al estar en edad de procrear, tendrán que compartir además otro impacto considerable.
Whyte señala que, aparte de otras medidas, a nivel personal es muy importante encontrar tiempo para el silencio - un bien escaso pero imprescindible -. Con unos instantes de soledad uno debe intentar realmente ponerse en contacto consigo mismo. Son los momentos para tratar de responder por sí mismo a las verdaderas y desafiantes preguntas. Whyte anima a imaginar, a luchar para mantener los tres matrimonios con vitalidad y convertirse así en un exitoso "polígamo".
Entonces, si es usted muy afortunado, como yo lo soy ahora, se encontrará en un momento especialmente dulce, rodeado de su familia y amigos, reconocido por el trabajo que le gusta hacer y disfrutando la gratificación personal.
Este fragmento de antigua filosofía china lo resume todo:
La felicidad es tener alguien a quien amar,
Es tener algo que hacer ,
Y algo que esperar.
Adaptado de Stephen Ludwig, MD.
Children's Hospital. Department of Pediatrics. University of Pennsylvania. Philadelphia.
Pediatrics Vol. 127 No. 2 February 2011, pp. 358-362 (doi: 10.1542/peds.2010-2171).
domingo, 6 de febrero de 2011
La clave del éxito está en el autocontrol.
Para llegar a esta conclusión, publicada en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences", Avshalom Caspi, autor principal de la investigación, y sus colegas recopilaron información sobre más de 1000 participantes en Dunedin (Nueva Zelanda), que fueron seguidos desde el nacimiento hasta los 32 años.
Basándose en las evaluaciones periódicas de los profesores, los padres, los observadores y los propios participantes, estos investigadores han encontrado que, incluso teniendo en cuenta la condición social y el coeficiente intelectual, los niños que demostraron altos niveles de autocontrol a edades tan tempranas como los tres años tenían menos probabilidades de sufrir de adultos problemas comunes de salud, adicción a las drogas, dificultades con la administración del dinero, criar a un niño en un hogar monoparental, o ser condenado por un delito.
Un resultado que volvió a confirmarse en una segunda muestra con 500 gemelos británicos no idénticos. En esta ocasión , el hermano que tenía menor nivel de autocontrol a los cinco años tenía tambien más probabilidades que el otro gemelo de empezar a fumar, tener un bajo rendimiento en la escuela, y participar en conductas antisociales a los 12 años, según los autores del informe.
Pero si el comportamiento se reconduce se pueden obtener buenos resultados. Los niños cuyo autocontrol fué mejorado durante el estudio obtuvieron mejores puntuaciones de adultos en las medidas de salud, riqueza e historia delictiva de lo que estaba previsto por sus resultados en el inicio del estudio. Por tanto, los investigadores concluyen que las intervenciones tempranas para mejorar el autocontrol pueden beneficiar a los niños de toda clase, incluso los que se encuentren en un mayor nivel de riesgo.
Tomado de C. G. Madrid. 25/01/2011. ABC Periódico Electrónico S.L.U.
http://www.abc.es/20110125/sociedad/abci-autocontrol-exito-201101251023.html
viernes, 21 de enero de 2011
El secreto para un niño más inteligente.
lunes, 3 de enero de 2011
"¿Tiene mi hijo demasiados resfriados?". Infecciones frecuentes en niños.
En general, los resfriados representan más del 50% de todas las enfermedades agudas con fiebre. Algunos niños son motivo de especial preocupación para sus padres porque tienden a padecer fiebre alta con casi todas sus infecciones respiratorias o bien porque su intestino es más sensible y tienen diarrea con casi todos sus catarros.
La razón principal por la que su hijo presenta todas estas infecciones es que se está exponiendo a virus que son nuevos para él. Y hay, al menos, 150 virus diferentes que pueden causar resfriados. Es comprensible que cuanto más pequeño es el niño, tanto menor será su protección frente a ellos y que si además asiste a una guardería o a un jardín de infancia, estará tambien más expuesto.
La frecuencia de los resfriados se triplica en invierno, porque los niños pasan más tiempo agrupados en lugares cerrados, donde la probabilidad de contagio es mayor. Por otro lado, el humo del tabaco en casa aumenta la predisposición de los niños a los catarros.
Casi todos los padres llegan a preocuparse de que los frecuentes resfriados de su hijo puedan ser la consecuencia de algún padecimiento serio. Sin embargo, un niño con una deficiencia del sistema inmune (con producción inadecuada de anticuerpos o de glóbulos blancos) no experimenta más resfriados que un niño normal. En vez de eso, el pequeño tendría otro tipo de infecciones tales como neumonías o sinusitis de repetición y se restablecería lentamente de ellas. Además, un niño con una enfermedad seria no aumenta de peso de forma adecuada. Incluso, las afecciones repetidas del oído tampoco significan que su hijo tenga un problema serio de salud. Lo único que indican es un drenaje inapropiado de las Trompas de Eustaquio.
Algunos padres se preocupan de que tal vez hayan descuidado de alguna manera a su hijo o que hayan hecho algo incorrecto como para provocar los frecuentes catarros. Por el contrario, el hecho de padecer todos estos resfriados es una parte inevitable del desarrollo y crecimiento del niño. El resfriado ó catarrro común es la única infección que todavía no podemos evitar. Desde el punto de vista médico, los resfriados (sin complicaciones) son una experiencia educativa para el sistema inmune de su hijo.Para encarar el problema de las infecciones virales frecuentes mire, en primer lugar, el lado positivo de las cosas. Por ejemplo, si a su hijo no le falta energía y si está aumentando bien de peso, usted no tiene que preocuparse por su salud. Su hijo es tan sano como cualquier otro niño normal. Los niños superan los resfriados por sí sólos. Aunque usted pueda reducir los síntomas, no puede acortar la duración de cada catarro. El niño saldrá del paso tal como lo hacen los demás. El panorama a largo plazo es bueno. El número de resfriados disminuirá a través de los años, a medida que su hijo produzca una buena provisión de anticuerpos contra los diferentes virus. Para poner las cosas en perspectiva, considere los hallazgos de este estudio: en un día cualquiera, el 10% de los niños tiene resfriados, el 8% tiene fiebre, el 5% tiene diarrea y el 3% tiene otitis.
El requisito principal para que su hijo vuelva a la escuela es que la fiebre haya desaparecido y que los síntomas no sean demasido molestos para él y para sus compañeros de clase; como la tos, por ejemplo. No tiene sentido mantener a un niño en casa hasta que podamos garantizar que ya no esparce virus, porque esto podría requerir 2 ó 3 semanas. Si el aislamiento de las infecciones respiratorias fuera tomado en serio, no quedaría un número suficiente de días, cada año, para educar a los niños. Además, la "guerra bacteriológica" que tiene lugar en las escuelas es prácticamente incontrolable. Casi todos los niños esparcen microbios durante los primeros días de su enfermedad, antes de que parezcan estar enfermos o de que tengan síntomas. En otras palabras, el contacto con las infecciones respiratorias y el posible contagio de sus microbios responsables es inevitable en los ambientes cerrados y de grupo, tales como las escuelas y las guarderías.
Cuando la madre y el padre trabajan, estos resfriados repetidos resultan sumamente inconvenientes y costosos, pues habrá que dejar al niño con otra persona, en tales ocasiones. Por ello, cada vez es mayor el número de programas de guardería que surgen para "niños enfermos" como alternativa a tener que quedarse en casa con el pequeño hasta su mejoría.
A menos que haya complicaciones, no es necesario que saque permanente o prolongadamente a su hijo del colegio de preescolar o de la guardería a causa de los repetidos catarros.
Los padres deben saber que no hay curas instantáneas para los resfriados de repetición ni para otras infecciones virales frecuentes y, por supuesto, que los antibióticos no son útiles, a menos que su hijo desarrolle complicaciones tales como sinusitis, otitis o neumonía.
Para finalizar, aunque esta información se proporcione como un criterio general de orientación que no necesariamente se ajuste a cada caso en particular, los resfriados frecuentes no son causados por una dieta inadecuada o por un déficit de vitaminas. Tampoco son "culpables" los acondicionadores de aire ni los propios niños por mojarse los pies o jugar bajo la lluvia. Repitiendo, la mejor época para tener estas infecciones virales y desarrollar inmunidad es, naturalmente, durante la niñez.
Adaptado de B. D. Schmitt, MD. "Your Child´s Health".
martes, 14 de diciembre de 2010
Miedos y fobias.
Es más probable que ciertos miedos aparezcan en determinadas etapas del desarrollo. Por ejemplo, los bebés suelen tener miedo de los ruidos fuertes y de las personas desconocidas; los niños de un año y medio o dos temen a las tormentas, a la oscuridad y a la separación de sus padres; los niños de edad preescolar tienen miedo de los fantasmas y los monstruos, en tanto que los de edad escolar temen al castigo, al fracaso y a hacerse daño o una lesión física, por ejemplo, tras una caída accidental.
Sin embargo, las fobias son miedos exagerados sin una realidad que los justifique, provocan ansiedad y preocupación excesiva en el niño, duran como mínimo seis meses y afectan al comportamiento normal. Es decir, los pequeños pueden no reconocer que el miedo no es razonable y llegan a manifestar su ansiedad aferrándose a quien los acompaña o con rabietas y llanto. Por tanto, las fobias se suelen acompañar de al menos uno de los siguientes síntomas: inquietud, irritabilidad, tendencia a cansarse con facilidad, tensión muscular, dificultad para concentrarse o trastornos del sueño.
Según los estudios realizados sobre poblaciones numerosas, la frecuencia de las fobias varía del 6 al 20% y las más típicas son: miedo excesivo a los animales (arañas, serpientes, insectos o perros) y a las inyecciones o agujas y heridas sangrantes.
Respecto al tratamiento de los miedos infantiles, los padres pueden manejarlos con la orientación del pediatra. Las fobias exigen una intervención más profunda del pediatra, psicólogo o psiquiatra infantil.
A continuación se citan diversos modos de cómo los padres pueden ayudar a que sus hijos se sobrepongan a sus miedos:
1.- Identifique el problema. ¿Qué es exactamente lo que el niño teme? Haga una lista de los posibles miedos.
2.- Empiece de cero. Ayude al niño a despejar su mente de miedos del pasado. Haga una lista de las cosas que le pueden hacer más fácil enfrentarse al miedo.
3.- Ayude a su hijo a relajarse, a hacer una pausa o a cambiar de actividad o de juego.
4.- Haga un esfuerzo para que su hijo se sienta cómodo y con sensación de seguridad y confianza.
5.- Limite su atención a los medios de comunicación. Nuestra cultura abunda en mensajes atemorizantes.
6.- Consiga que el pequeño desaloje los miedos de su mente desviando su atención hacia algo divertido, interesante o que le haga ilusión.
7.- Hable con su hijo de una manera tranquila y comprensiva que le estimule a decir lo que teme.
8.- No subestime ni ridiculice el miedo del niño.
9.- No permita que el niño evite lo que desencadena su miedo. La evitación genera más ansiedad.
10.- Y, por último, procure no expresar sus propios temores delante de su hijo.
domingo, 5 de diciembre de 2010
La palabra "disciplina" significa "enseñar". No significa "castigar".
La buena disciplina convertirá gradualmente a un niño egoísta en un adulto maduro que será respetuoso con los demás, seguro de sí mismo sin ser hostil y capaz de controlar sus impulsos.
La educación consiste tambien en establecer unos límites razonables para evitar criar a un niño "mimado". La palabra "disciplina" significa "enseñar". No significa "castigar".
Para enseñarle a un niño a respetar los derechos de los demás, hay que enseñarle primero cuáles son los derechos de los padres. Y para este logro se requiere, desde el inicio, que los padres sepan "mantener el control" de sus hijos. Es decir, aunque los niños comiencen su autocontrol (controles internos) hacia los 3 años, seguirán necesitando apoyo (controles externos), cada vez en menor medida, hasta el final de la adolescencia.
Las siguientes medidas pueden servir de ayuda a madres y padres a la hora de mostrar a sus hijos cuáles son las "reglas del juego":
- Inicie la disciplina aproximadamente a los 4 meses de edad. Aunque parezca demasiado pronto, a partir de esta edad, ambos, tanto la madre como el padre, deben empezar a aclarar sus propios derechos. Por ejemplo, si su bebé le dificulta el cambio de pañal porque patalea o se mueve demasiado, usted puede decirle: "ayúdame a cambiarte de pañal". Para cuando cumplan 8 meses de edad, los niños ya necesitarán reglas concretas por su propia seguridad.
- Exprese un mal comportamiento mediante una regla clara y precisa. Su hijo no podrá comprender largas explicaciones o palabras tales como "irresponsable" o "hiperactivo". Cuanto más pequeño sea el niño, tanto más concreta debe ser la regla. Algunos ejemplos de reglas claras son: "no empujes a tu hermano", "no me interrumpas cuando hablo por teléfono".
- Exprese tambien el comportamiento que usted considere aceptable y deseado. Su hijo deberá saber lo que usted espera de él. Por ejemplo: "sigue jugando mientras yo estoy hablando por teléfono". Asímismo, haga elogios del buen comportamiento tales como: "gracias por jugar con tu hermano".
- No haga caso del mal comportamiento de su hijo si usted cree que no tiene importancia ni consecuencias. Cuantas más reglas tenga, tanto menos probable es que las obedezca. Por lo general, la crítica constante no da buenos resultados. Comportamientos tales como hacer oscilar las piernas o tener la costumbre de contestar "no" carecen de importancia durante los primeros años.
- Adopte reglas que sean justas y que su hijo pueda respetar. Cada regla, por tanto, tendrá que adaptarse a la edad de su hijo. Por ejemplo, así como nunca debiera ser reprendido por torpeza cuando esté aprendiendo a caminar o por mala pronunciación cuando esté aprendiendo a hablar, tampoco por el comportamiento que forma parte del desarrollo emocional normal, tal como chuparse el dedo, mostrar temor al ser separado de sus padres o por los "descuidos" en el aprendizaje de su higiene personal.
- Concéntrese en dos o tres reglas. Asigne máxima prioridad a las cuestiones de su propia seguridad, tales como no salir a la calle corriendo y evitar daños a otras personas. Después, siguen en importancia los comportamientos que podrían causar daños materiales y, por último, aquellos que usted considere molestos.
- Aplique las reglas de manera firme. Una vez que los padres lleguen a un acuerdo entre ellos sobre las reglas, podría ser útil escribirlas y colocarlas en algún lugar bien visible de la casa.
- Evite, finalmente, tratar de modificar con castigos un comportamiento "imposible de corregir". Se trata de aquel que generalmente no puede ser controlado por la madre o por el padre si el hijo decide continuarlo. Algunos ejemplos son: tirarse del cabello, no irse a dormir o negarse a hacer las tareas escolares. El primer paso para resolver este tipo de conflicto es: retirarse del mismo, dejar de castigarlo por ello y esperar hasta que deje de comportarse así para proporcionarle un refuerzo positivo, tal como un elogio.
Adaptado del Dr. B. D. Schmitt. "Your Child's Health".
martes, 30 de noviembre de 2010
"Doctor: ¿le doy a mi hijo paracetamol al vacunarlo?"
De todos los lactantes sanos que participaron en el estudio, un grupo, formado al azar, de 226 bebés, recibió tres dosis de paracetamol (una cada 8 horas) durante las primeras 24 horas después de cada vacuna. Al grupo restante, de 233 lactantes, no se le administró ninguna dosis de paracetamol.
Para valorar la respuesta inmunológica se tomaron muestras de sangre antes y un mes después de las vacunaciones.
La fiebre elevada (más de 39,5 grados C) fué poco frecuente en ambos grupos, aunque las temperaturas de más de 38 grados C sí fueron más frecuentes en el grupo de niños que no recibió paracetamol.
Sin embargo, respecto a la respuesta inmunológica, las concentraciones de anticuerpos tras las vacunaciones contra el neumococo, tos ferina, difteria, tétanos y Haemophilus fueron menores en el grupo de los bebés que recibió paracetamol.
Por ello, los autores concluyen que el empleo de paracetamol tras las vacunaciones disminuyó el riesgo de reacciones febriles, pero disminuyó tambien la respuesta inmunológica a los componentes de las vacunas.
- Comentario del Dr. Mobeen H. Rathore, CPE, FAAP (Enfermedades Infecciosas Pediátricas e Inmunología, Hospital Infantil Wolfson y Universidad de Florida):
Algunos médicos aconsejan rutinariamente la administración de paracetamol a los lactantes y niños que reciben vacunas. La razón es que el antitérmico disminuirá las reacciones febriles y dolorosas, aunque las evidencias que apoyen tal recomendación sean escasas.
El resultado, un tanto sorprendente, es que los niños vacunados que tomaron paracetamol mostraron menores valores de anticuerpos que los que no lo recibieron. Sin embargo, queda por determinar aún si esta disminución de anticuerpos ejercerá algún impacto sobre las tasas de fracaso de las vacunas.
- Nota de los editores (AAP Grand Rounds 2010. Vol. 8; núm. 1: 8-9):
Hace más de veinte años, Ipp MM y cols. (Pediatr Infect Dis J. 1987;6:721-725) demostraron la atenuación de las reacciones locales y generales a la vacuna DTP-IPV mediante el empleo profiláctico de paracetamol.
Un año después, Lewis K y cols. (Amer J Dis Child. 1988;142:62-65) confirmaron los hallazgos de Ipp, pero concluyeron clarividentemente con una nota de precaución: "el efecto de la administración sostenida de paracetamol podría ser nocivo para el desarrollo de los anticuerpos protectores específicos".
El presente estudio demuestra que las reacciones adversas como la fiebre elevada son poco frecuentes en la actualidad desde que la nueva vacuna acelular de la tosferina sustituyó a la celular y confirma la necesidad de recoger y evaluar pruebas para examinar las prácticas basadas en el razonamiento desde los principios básicos (tambien conocido como sentido común).
Por tanto, aunque la razón del empleo de paracetamol para prevenir o disminuir la fiebre relacionada con la vacunación parece clara, las pruebas emergentes indican que puede no ser eficaz y tener efectos adversos imprevistos.
Adaptado de Primula R, Siegrist CA, Chlibek R y cols. Lancet, 2009, 374 (9689): 1339-1350;
doi: 10.1016/S0140-6736 (09) 61208-3.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Buscando respuestas en internet a cinco preguntas pediátricas frecuentes.
Las preguntas, cuyas respuestas son claras y precisas, han sido las siguientes:
1. ¿Existe relación entre la vacuna triple vírica y el autismo?
2. ¿Puede dar el pecho una madre VIH positivo?
3. ¿Puede dar el pecho una madre con mastitis?
4. ¿Debe dormir un bebé boca arriba o boca abajo?
5. ¿Qué medidas hay que tomar ante un bebé con un vómito de color verde?
Para cada una de las cinco cuestiones, los investigadores valoraron los 100 primeros sitios web que aparecieron en su búsqueda y los clasificaron en siete categorías diferentes: del gobierno o servicio nacional de salud, educativos, nuevos sitios, empresas, grupos de interés, sitios personales o individuales y enlaces patrocinados.
La información obtenida en la web fué clasificada como:
- correcta o coherente con las recomendaciones actuales.
- incorrecta o contraria a las recomendaciones actuales.
- ausencia de respuesta a la pregunta en cuestión.
En resumen, de los 500 sitios web revisados, una vez descontados los que no ofrecieron ninguna respuesta, el 78% dió respuestas correctas. Las páginas web estatales eran perfectas , mostrando respuestas correctas siempre. Sin embargo, 57 de los 500 sitios proporcionaron respuestas incorrectas y, por otro lado, ninguna respuesta de los sitios patrocinados fué correcta.
Los autores concluyen que la calidad de la atención médica proporcionada es variable y que los médicos deben continuar esforzándose para ser la principal fuente de información a sus pacientes en lo que respecta a la atención o cuidados de la salud y deben remitirlos a fuentes fiables en internet.
El Dr. Burris R. (Duke) Duncan, FAAP (Centro de Ciencias de la Salud de Arizona, Colegio de Salud Pública Mel y Enid Zuckerman de Tucson) afirma que los resultados de este estudio, aunque no sorprendan, son preocupantes. La información en internet no está bien supervisada, todo vale.
Deborah Charnock ha publicado un libro para ayudar a los buscadores de internet a la hora de evaluar la web y juzgar la calidad de la información que contiene relacionada con la salud, los tratamientos de elección, sus beneficios y riesgos, así como las opciones para otras formas de terapia (Charnock D. The Discern Handbook. Radcliffe Medical Press. 1998 University of Oxford and The British Library. Abingdon, Oxon OX141AA).
Nota del Editor ( http://aapgrandrounds.aappublications.org/cgi/content/full/24/5/58 )
Los sitios web no son más que una de las muchas fuentes de información médica. Antes de visitar a un médico, muchos pacientes consultan, tambien en internet, con su red social, amigos, etc. Por ello, ante la variedad de fuentes de información (internet, televisión, radio, prensa, etc.), hoy, más que nunca, es esencial en la vida adquirir habilidad para saber diferenciar la información fiable de la que no lo es.
Adaptado de Scullard P, Peacock C y Davies P. Googling children's health: reliability of medical advice of internet. Arch Dis Child. 2010;95(8):580-582; doi:10.1136/adc.2009.168856
viernes, 19 de noviembre de 2010
Dolor de garganta, fatiga y fiebre: ¿mononucleosis infecciosa?
Aunque puede padecerse a cualquier edad, se presenta con más frecuencia en personas de 15 a 25 años, debido posiblemente a los contactos más íntimos con otras personas.
Los tres síntomas más frecuentes son dolor de garganta, fatiga y fiebre durante 7 a 14 días. Es significativa la inflamación de los ganglios linfáticos del cuello y, en el 50% de los niños, el bazo está aumentado de tamaño. En la analítica de sangre destaca la presencia de muchos linfocitos atípicos. El diagnóstico se confirma con una prueba específica para la mononucleosis (Reacción de Paul-Bunnell positiva).
La mayoría de los niños que la padecen suelen tener sólamente síntomas leves durante una semana. Por lo general, incluso aquellos con síntomas severos, se sienten completamente bien en 2 a 4 semanas.
Aunque las complicaciones son raras, la respiración sí puede verse dificultada por el agrandamiento de las amígdalas, las vegetaciones adenoideas y otros tejidos linfáticos de la parte posterior de la garganta.
Por otro lado, si han recibido tratamiento con amoxicilina, más del 90% de los niños con M.I., muestran una erupción cutánea generalizada.
Desde hace algunos años, se ha sugerido que algunos adultos que han tenido M.I. siguen padeciendo, durante 1 a 4 años, síntomas como fatiga, cansancio, debilidad, inapetencia, cefalea, dolores musculares o articulares recurrentes y necesidad de dormir más tiempo. Sin embargo, aún no hay evidencia científica satisfactoria que apoye este diagnóstico, denominado Síndrome de Mononucleosis Crónica o síndrome de fatiga prolongada. En general, la mononucleosis no es prolongada ni progresiva y los síntomas suelen desaparecer unas 4 semanas después de su aparición.
En lo que respecta al riesgo de contagio, la M.I. es más contagiosa mientras que el niño tiene fiebre. Pero después que desaparece la fiebre, el VEB sigue presente en la saliva hasta seis meses después, en pequeñas cantidades. Así pues, la mononucleosis sólo es ligeramente contagiosa por contacto. Los amigos, las amigas, los compañeros de habitación y los familiares rara vez la contraen (el período de incubación es de 4 a 10 semanas después del contagio).
Por tanto, aunque no es necesario aislar a la persona con M.I., sí debe, ciertamente, utilizar vasos o utensilios separados y evitar los besos hasta que la fiebre haya desaparecido durante varios días.
Puesto que no existe ningún medicamento específico que cure la mononucleosis, el tratamiento consiste en administrar fármacos que alivien la fiebre, el dolor y la inflamación.
En cuanto a la actividad física, el niño con M.I. no tiene que permanecer en cama. El reposo no acortará la duración de la enfermedad ni disminuirá los síntomas. En general, los niños pueden decidir cuánto reposo necesitan.
Es evidente que esta información se proporciona como un criterio general de orientación y educación y no necesariamente tiene que ajustarse a un enfermo en particular. Consulte a su pediatra cada caso.
Adaptado de B.D. Schmitt, MD. "Your Child´s Healh".
jueves, 18 de noviembre de 2010
Frenillo lingual corto o anquiloglosia.
La longitud del frenillo lingual, que es una banda de tejido localizada debajo de la lengua, varía considerablemente de un niño a otro.
Después de un año de edad, el frenillo puede ser anormalmente corto cuando:
2. Al sacar la lengua, se forma una muesca grande en la punta.
Si su hijo presenta estos problemas, menciónelos al pediatra durante su próxima visita de control.
Tenga presente, además, que una lengua con un movimiento supuestamente más limitado no causa trastornos del lenguaje o de la succión dignos de consideración.
Adaptado de B.D. Schmitt, MD. "Your Child's Health".
martes, 2 de noviembre de 2010
Eccema del lactante, problemas de sueño y salud mental a los 10 años.
Mujer embarazada: no fumar, no beber y ... no drogas. De nuevo hay que insistir.
Obesidad en la primera infancia: ¿estamos preparados para realizar este diagnóstico?
Antibióticos y prevención de infecciones de orina en niños.
lunes, 1 de noviembre de 2010
La alergia alimentaria y los adolescentes.
domingo, 10 de octubre de 2010
Para elegir el calzado de su hijo.
Otra alternativa válida a las zapatillas de tenis son los zapatos de piel fina, tipo mocasín, como los de los indios, que se adaptan a los pies sanos, casi como unos guantes a las manos.
Los zapatos tipo bota no son útiles ni aportan ninguna ventaja a la hora de "sujetar" el tobillo. Además, incluso en la actualidad, los niños que los usan son, en ocasiones, motivo de bromas.
Adaptado de B. D. Schmitt, MD. Your Child's Health ("La salud de su hijo").