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"Solo dos legados duraderos podemos aspirar a dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas" (Hodding Carter)

martes, 14 de diciembre de 2010

Miedos y fobias.

Los miedos son sensaciones desagradables que surgen como respuesta a un peligro real. Son frecuentes en los niños y en su mayoría desaparecen en un término de varios meses sin necesidad de un tratamiento específico.

Es más probable que ciertos miedos aparezcan en determinadas etapas del desarrollo. Por ejemplo, los bebés suelen tener miedo de los ruidos fuertes y de las personas desconocidas; los niños de un año y medio o dos temen a las tormentas, a la oscuridad y a la separación de sus padres; los niños de edad preescolar tienen miedo de los fantasmas y los monstruos, en tanto que los de edad escolar temen al castigo, al fracaso y a hacerse daño o una lesión física, por ejemplo, tras una caída accidental.

Sin embargo, las fobias son miedos exagerados sin una realidad que los justifique, provocan ansiedad y preocupación excesiva en el niño, duran como mínimo seis meses y afectan al comportamiento normal. Es decir, los pequeños pueden no reconocer que el miedo no es razonable y llegan a manifestar su ansiedad aferrándose a quien los acompaña o con rabietas y llanto. Por tanto, las fobias se suelen acompañar de al menos uno de los siguientes síntomas: inquietud, irritabilidad, tendencia a cansarse con facilidad, tensión muscular, dificultad para concentrarse o trastornos del sueño.

Según los estudios realizados sobre poblaciones numerosas, la frecuencia de las fobias varía del 6 al 20% y las más típicas son: miedo excesivo a los animales (arañas, serpientes, insectos o perros) y a las inyecciones o agujas y heridas sangrantes.

Respecto al tratamiento de los miedos infantiles, los padres pueden manejarlos con la orientación del pediatra. Las fobias exigen una intervención más profunda del pediatra, psicólogo o psiquiatra infantil.

A continuación se citan diversos modos de cómo los padres pueden ayudar a que sus hijos se sobrepongan a sus miedos:

1.- Identifique el problema. ¿Qué es exactamente lo que el niño teme? Haga una lista de los posibles miedos.

2.- Empiece de cero. Ayude al niño a despejar su mente de miedos del pasado. Haga una lista de las cosas que le pueden hacer más fácil enfrentarse al miedo.

3.- Ayude a su hijo a relajarse, a hacer una pausa o a cambiar de actividad o de juego.

4.- Haga un esfuerzo para que su hijo se sienta cómodo y con sensación de seguridad y confianza.

5.- Limite su atención a los medios de comunicación. Nuestra cultura abunda en mensajes atemorizantes.

6.- Consiga que el pequeño desaloje los miedos de su mente desviando su atención hacia algo divertido, interesante o que le haga ilusión.

7.- Hable con su hijo de una manera tranquila y comprensiva que le estimule a decir lo que teme.

8.- No subestime ni ridiculice el miedo del niño.

9.- No permita que el niño evite lo que desencadena su miedo. La evitación genera más ansiedad.

10.- Y, por último, procure no expresar sus propios temores delante de su hijo.
Adaptado de Jacques Benum MD, Carol Lewis MD, Matthew Siegel MD y Janet R. Serwint MD. Pediatr. Rev 2008;250-251.

domingo, 5 de diciembre de 2010

La palabra "disciplina" significa "enseñar". No significa "castigar".

El primer objetivo de la disciplina es proteger a su hijo del peligro. Otro objetivo muy importante es enseñarle a distinguir entre lo que usted considera que está bien y lo que está mal.

La buena disciplina convertirá gradualmente a un niño egoísta en un adulto maduro que será respetuoso con los demás, seguro de sí mismo sin ser hostil y capaz de controlar sus impulsos.

La educación consiste tambien en establecer unos límites razonables para evitar criar a un niño "mimado". La palabra "disciplina" significa "enseñar". No significa "castigar".

Para enseñarle a un niño a respetar los derechos de los demás, hay que enseñarle primero cuáles son los derechos de los padres. Y para este logro se requiere, desde el inicio, que los padres sepan "mantener el control" de sus hijos. Es decir, aunque los niños comiencen su autocontrol (controles internos) hacia los 3 años, seguirán necesitando apoyo (controles externos), cada vez en menor medida, hasta el final de la adolescencia.

Las siguientes medidas pueden servir de ayuda a madres y padres a la hora de mostrar a sus hijos cuáles son las "reglas del juego":

- Inicie la disciplina aproximadamente a los 4 meses de edad. Aunque parezca demasiado pronto, a partir de esta edad, ambos, tanto la madre como el padre, deben empezar a aclarar sus propios derechos. Por ejemplo, si su bebé le dificulta el cambio de pañal porque patalea o se mueve demasiado, usted puede decirle: "ayúdame a cambiarte de pañal". Para cuando cumplan 8 meses de edad, los niños ya necesitarán reglas concretas por su propia seguridad.

- Exprese un mal comportamiento mediante una regla clara y precisa. Su hijo no podrá comprender largas explicaciones o palabras tales como "irresponsable" o "hiperactivo". Cuanto más pequeño sea el niño, tanto más concreta debe ser la regla. Algunos ejemplos de reglas claras son: "no empujes a tu hermano", "no me interrumpas cuando hablo por teléfono".

- Exprese tambien el comportamiento que usted considere aceptable y deseado. Su hijo deberá saber lo que usted espera de él. Por ejemplo: "sigue jugando mientras yo estoy hablando por teléfono". Asímismo, haga elogios del buen comportamiento tales como: "gracias por jugar con tu hermano".

- No haga caso del mal comportamiento de su hijo si usted cree que no tiene importancia ni consecuencias. Cuantas más reglas tenga, tanto menos probable es que las obedezca. Por lo general, la crítica constante no da buenos resultados. Comportamientos tales como hacer oscilar las piernas o tener la costumbre de contestar "no" carecen de importancia durante los primeros años.

- Adopte reglas que sean justas y que su hijo pueda respetar. Cada regla, por tanto, tendrá que adaptarse a la edad de su hijo. Por ejemplo, así como nunca debiera ser reprendido por torpeza cuando esté aprendiendo a caminar o por mala pronunciación cuando esté aprendiendo a hablar, tampoco por el comportamiento que forma parte del desarrollo emocional normal, tal como chuparse el dedo, mostrar temor al ser separado de sus padres o por los "descuidos" en el aprendizaje de su higiene personal.

- Concéntrese en dos o tres reglas. Asigne máxima prioridad a las cuestiones de su propia seguridad, tales como no salir a la calle corriendo y evitar daños a otras personas. Después, siguen en importancia los comportamientos que podrían causar daños materiales y, por último, aquellos que usted considere molestos.

- Aplique las reglas de manera firme. Una vez que los padres lleguen a un acuerdo entre ellos sobre las reglas, podría ser útil escribirlas y colocarlas en algún lugar bien visible de la casa.

- Evite, finalmente, tratar de modificar con castigos un comportamiento "imposible de corregir". Se trata de aquel que generalmente no puede ser controlado por la madre o por el padre si el hijo decide continuarlo. Algunos ejemplos son: tirarse del cabello, no irse a dormir o negarse a hacer las tareas escolares. El primer paso para resolver este tipo de conflicto es: retirarse del mismo, dejar de castigarlo por ello y esperar hasta que deje de comportarse así para proporcionarle un refuerzo positivo, tal como un elogio.

Adaptado del Dr. B. D. Schmitt. "Your Child's Health".

martes, 30 de noviembre de 2010

"Doctor: ¿le doy a mi hijo paracetamol al vacunarlo?"

Investigadores europeos han valorado el efecto del paracetamol sobre la fiebre y la respuesta inmunológica en los niños que reciben vacunaciones.

De todos los lactantes sanos que participaron en el estudio, un grupo, formado al azar, de 226 bebés, recibió tres dosis de paracetamol (una cada 8 horas) durante las primeras 24 horas después de cada vacuna. Al grupo restante, de 233 lactantes, no se le administró ninguna dosis de paracetamol.

Para valorar la respuesta inmunológica se tomaron muestras de sangre antes y un mes después de las vacunaciones.

La fiebre elevada (más de 39,5 grados C) fué poco frecuente en ambos grupos, aunque las temperaturas de más de 38 grados C sí fueron más frecuentes en el grupo de niños que no recibió paracetamol.

Sin embargo, respecto a la respuesta inmunológica, las concentraciones de anticuerpos tras las vacunaciones contra el neumococo, tos ferina, difteria, tétanos y Haemophilus fueron menores en el grupo de los bebés que recibió paracetamol.

Por ello, los autores concluyen que el empleo de paracetamol tras las vacunaciones disminuyó el riesgo de reacciones febriles, pero disminuyó tambien la respuesta inmunológica a los componentes de las vacunas.

- Comentario del Dr. Mobeen H. Rathore, CPE, FAAP (Enfermedades Infecciosas Pediátricas e Inmunología, Hospital Infantil Wolfson y Universidad de Florida):

Algunos médicos aconsejan rutinariamente la administración de paracetamol a los lactantes y niños que reciben vacunas. La razón es que el antitérmico disminuirá las reacciones febriles y dolorosas, aunque las evidencias que apoyen tal recomendación sean escasas.

El resultado, un tanto sorprendente, es que los niños vacunados que tomaron paracetamol mostraron menores valores de anticuerpos que los que no lo recibieron. Sin embargo, queda por determinar aún si esta disminución de anticuerpos ejercerá algún impacto sobre las tasas de fracaso de las vacunas.

- Nota de los editores (AAP Grand Rounds 2010. Vol. 8; núm. 1: 8-9):

Hace más de veinte años, Ipp MM y cols. (Pediatr Infect Dis J. 1987;6:721-725) demostraron la atenuación de las reacciones locales y generales a la vacuna DTP-IPV mediante el empleo profiláctico de paracetamol.

Un año después, Lewis K y cols. (Amer J Dis Child. 1988;142:62-65) confirmaron los hallazgos de Ipp, pero concluyeron clarividentemente con una nota de precaución: "el efecto de la administración sostenida de paracetamol podría ser nocivo para el desarrollo de los anticuerpos protectores específicos".

El presente estudio demuestra que las reacciones adversas como la fiebre elevada son poco frecuentes en la actualidad desde que la nueva vacuna acelular de la tosferina sustituyó a la celular y confirma la necesidad de recoger y evaluar pruebas para examinar las prácticas basadas en el razonamiento desde los principios básicos (tambien conocido como sentido común).

Por tanto, aunque la razón del empleo de paracetamol para prevenir o disminuir la fiebre relacionada con la vacunación parece clara, las pruebas emergentes indican que puede no ser eficaz y tener efectos adversos imprevistos.

Adaptado de Primula R, Siegrist CA, Chlibek R y cols. Lancet, 2009, 374 (9689): 1339-1350;
doi: 10.1016/S0140-6736 (09) 61208-3.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Buscando respuestas en internet a cinco preguntas pediátricas frecuentes.

Investigadores de Nottingham (Reino Unido) han utilizado el motor de búsqueda Google para encontrar respuestas y consejos a cinco preguntas frecuentes en pediatría.

Las preguntas, cuyas respuestas son claras y precisas, han sido las siguientes:
1. ¿Existe relación entre la vacuna triple vírica y el autismo?
2. ¿Puede dar el pecho una madre VIH positivo?
3. ¿Puede dar el pecho una madre con mastitis?
4. ¿Debe dormir un bebé boca arriba o boca abajo?
5. ¿Qué medidas hay que tomar ante un bebé con un vómito de color verde?

Para cada una de las cinco cuestiones, los investigadores valoraron los 100 primeros sitios web que aparecieron en su búsqueda y los clasificaron en siete categorías diferentes: del gobierno o servicio nacional de salud, educativos, nuevos sitios, empresas, grupos de interés, sitios personales o individuales y enlaces patrocinados.

La información obtenida en la web fué clasificada como:
- correcta o coherente con las recomendaciones actuales.
- incorrecta o contraria a las recomendaciones actuales.
- ausencia de respuesta a la pregunta en cuestión.

En resumen, de los 500 sitios web revisados, una vez descontados los que no ofrecieron ninguna respuesta, el 78% dió respuestas correctas. Las páginas web estatales eran perfectas , mostrando respuestas correctas siempre. Sin embargo, 57 de los 500 sitios proporcionaron respuestas incorrectas y, por otro lado, ninguna respuesta de los sitios patrocinados fué correcta.

Los autores concluyen que la calidad de la atención médica proporcionada es variable y que los médicos deben continuar esforzándose para ser la principal fuente de información a sus pacientes en lo que respecta a la atención o cuidados de la salud y deben remitirlos a fuentes fiables en internet.

El Dr. Burris R. (Duke) Duncan, FAAP (Centro de Ciencias de la Salud de Arizona, Colegio de Salud Pública Mel y Enid Zuckerman de Tucson) afirma que los resultados de este estudio, aunque no sorprendan, son preocupantes. La información en internet no está bien supervisada, todo vale.

Deborah Charnock ha publicado un libro para ayudar a los buscadores de internet a la hora de evaluar la web y juzgar la calidad de la información que contiene relacionada con la salud, los tratamientos de elección, sus beneficios y riesgos, así como las opciones para otras formas de terapia (Charnock D. The Discern Handbook. Radcliffe Medical Press. 1998 University of Oxford and The British Library. Abingdon, Oxon OX141AA).

Nota del Editor
( http://aapgrandrounds.aappublications.org/cgi/content/full/24/5/58 )
Los sitios web no son más que una de las muchas fuentes de información médica. Antes de visitar a un médico, muchos pacientes consultan, tambien en internet, con su red social, amigos, etc. Por ello, ante la variedad de fuentes de información (internet, televisión, radio, prensa, etc.), hoy, más que nunca, es esencial en la vida adquirir habilidad para saber diferenciar la información fiable de la que no lo es.

Adaptado de Scullard P, Peacock C y Davies P. Googling children's health: reliability of medical advice of internet. Arch Dis Child. 2010;95(8):580-582; doi:10.1136/adc.2009.168856

viernes, 19 de noviembre de 2010

Dolor de garganta, fatiga y fiebre: ¿mononucleosis infecciosa?

La mononucleosis infecciosa (M.I.) o Fiebre Ganglionar de Pfeiffer es causada por el virus de Epstein-Barr (VEB). Este virus se transmite en la saliva por medio de la tos, los estornudos y los besos. Popularmente se la conoce como "La enfermedad del beso".

Aunque puede padecerse a cualquier edad, se presenta con más frecuencia en personas de 15 a 25 años, debido posiblemente a los contactos más íntimos con otras personas.

Los tres síntomas más frecuentes son dolor de garganta, fatiga y fiebre durante 7 a 14 días. Es significativa la inflamación de los ganglios linfáticos del cuello y, en el 50% de los niños, el bazo está aumentado de tamaño. En la analítica de sangre destaca la presencia de muchos linfocitos atípicos. El diagnóstico se confirma con una prueba específica para la mononucleosis (Reacción de Paul-Bunnell positiva).

La mayoría de los niños que la padecen suelen tener sólamente síntomas leves durante una semana. Por lo general, incluso aquellos con síntomas severos, se sienten completamente bien en 2 a 4 semanas.

Aunque las complicaciones son raras, la respiración sí puede verse dificultada por el agrandamiento de las amígdalas, las vegetaciones adenoideas y otros tejidos linfáticos de la parte posterior de la garganta.

Por otro lado, si han recibido tratamiento con amoxicilina, más del 90% de los niños con M.I., muestran una erupción cutánea generalizada.

Desde hace algunos años, se ha sugerido que algunos adultos que han tenido M.I. siguen padeciendo, durante 1 a 4 años, síntomas como fatiga, cansancio, debilidad, inapetencia, cefalea, dolores musculares o articulares recurrentes y necesidad de dormir más tiempo. Sin embargo, aún no hay evidencia científica satisfactoria que apoye este diagnóstico, denominado Síndrome de Mononucleosis Crónica o síndrome de fatiga prolongada. En general, la mononucleosis no es prolongada ni progresiva y los síntomas suelen desaparecer unas 4 semanas después de su aparición.

En lo que respecta al riesgo de contagio, la M.I. es más contagiosa mientras que el niño tiene fiebre. Pero después que desaparece la fiebre, el VEB sigue presente en la saliva hasta seis meses después, en pequeñas cantidades. Así pues, la mononucleosis sólo es ligeramente contagiosa por contacto. Los amigos, las amigas, los compañeros de habitación y los familiares rara vez la contraen (el período de incubación es de 4 a 10 semanas después del contagio).

Por tanto, aunque no es necesario aislar a la persona con M.I., sí debe, ciertamente, utilizar vasos o utensilios separados y evitar los besos hasta que la fiebre haya desaparecido durante varios días.

Puesto que no existe ningún medicamento específico que cure la mononucleosis, el tratamiento consiste en administrar fármacos que alivien la fiebre, el dolor y la inflamación.

En cuanto a la actividad física, el niño con M.I. no tiene que permanecer en cama. El reposo no acortará la duración de la enfermedad ni disminuirá los síntomas. En general, los niños pueden decidir cuánto reposo necesitan.

Es evidente que esta información se proporciona como un criterio general de orientación y educación y no necesariamente tiene que ajustarse a un enfermo en particular. Consulte a su pediatra cada caso.

Adaptado de B.D. Schmitt, MD. "Your Child´s Healh".

jueves, 18 de noviembre de 2010

Frenillo lingual corto o anquiloglosia.

Ante todo, los padres deben saber que el frenillo lingual corto o anquiloglosia es una afección muy rara.

La longitud del frenillo lingual, que es una banda de tejido localizada debajo de la lengua, varía considerablemente de un niño a otro.

Después de un año de edad, el frenillo puede ser anormalmente corto cuando:
1. La punta de la lengua no puede ser sacada más allá de los dientes o las encías.
2. Al sacar la lengua, se forma una muesca grande en la punta.

Si su hijo presenta estos problemas, menciónelos al pediatra durante su próxima visita de control.

Tenga presente, además, que una lengua con un movimiento supuestamente más limitado no causa trastornos del lenguaje o de la succión dignos de consideración.

En conclusión, el corte del frenillo bajo la lengua rara vez se hace ahora, puesto que generalmente es innecesario y, en todo caso, no debe realizarse antes de que el niño tenga un año de edad.

Adaptado de B.D. Schmitt, MD. "Your Child's Health".

martes, 2 de noviembre de 2010

Eccema del lactante, problemas de sueño y salud mental a los 10 años.

El eccema (dermatitis atópica) del lactante es una manifestación esencial de la alergia alimentaria.
De una selección, en varios centros de Alemania, de más de 3.000 recién nacidos, para analizar la prevención de la alergia mediante la alimentación con fórmulas parcial o ampliamente hidrolizadas de proteinas de leche de vaca, se realizó un seguimiento del 54% de ellos, hasta la edad de diez años.
Los niños que habían presentado eccema en el periodo de la lactancia corrían más riesgo de padecer el síndrome de hiperactividad/falta de atención (TDAH) a los 10 años de edad.
Por tanto, la existencia de eccema en la primera infancia, junto con los problemas del sueño, predice los problemas emocionales y de conducta a la edad de diez años.
Así pues, el eccema del lactante, incluso aunque se cure o mejore en la mayoría de los casos, constituye un claro factor de riesgo para la aparición de trastornos del desarrollo en otras épocas de la vida.
Adaptado de Schmitt J y cols. Allergy. Sept. 2010.

Mujer embarazada: no fumar, no beber y ... no drogas. De nuevo hay que insistir.

El objetivo de este trabajo, llevado a cabo por miembros de diversas universidades de Estados Unidos, era examinar la asociación entre la exposición fetal a nicotina, alcohol, marihuana, cocaína, etc. y los problemas del sueño en niños con edades comprendidas entre 1 mes y 12 años.
Los datos sobre el sueño se recogieron a partir de las aportaciones maternas durante un estudio multicéntrico realizado en niños que participaron en el Maternal Lifestyle.
De los datos obtenidos, los autores concluyen que la exposición prenatal a la nicotina se asocia positivamente con problemas persistentes del sueño durante los primeros 12 años de la vida.
Por tanto, es necesario realizar un esfuerzo desde el punto de vista educativo y ambiental para prevenir y tratar estos trastornos del sueño y para proteger a los niños que los padecen.
(Nota del Editor: De nuevo hay que insistir: mujer embarazada, no fumar, no beber y ... no drogas).
Adaptado de Stone KC, y cols. Arch Pediatr. Adolesc Med. 2010; 164(5): 452-456.

Obesidad en la primera infancia: ¿estamos preparados para realizar este diagnóstico?

El objetivo de este trabajo, realizado por miembros de la Universidad de Texas, era estudiar la frecuencia, los factores de riesgo, el diagnóstico y el tratamiento de la obesidad infantil durante la primera infancia (peso x talla), en la práctica pediátrica.

Se realizó un estudio de casos y controles retrospectivo. Los investigadores revisaron y recogieron los datos de las historias clínicas de las madres (durante el embarazo) y sus hijos.

De los datos obtenidos, los autores concluyen que la obesidad durante la lactancia predice fuertemente la obesidad a los 24 meses. Los factores de riesgo incluyen una ganancia de peso excesiva durante el embarazo o un peso elevado del recién nacido para su edad gestacional.

Por tanto, los médicos diagnostican obesidad sólo en una minoría de niños. En pediatría de atención primaria se necesita diagnosticar tambien la obesidad en los lactantes y trabajar para desarrollar intervenciones efectivas al respecto.
Adaptado de McCormick DP y cols. J Pediatr. 2010; 157: 15-19.

Antibióticos y prevención de infecciones de orina en niños.

El objetivo de este trabajo, realizado por miembros de la Universidad Médica Militar de Shanghai, era valorar, mediante un estudio científico riguroso (metaanálisis de investigaciones aleatorizadas y controladas), la efectividad y la seguridad de la utilización de antibióticos específicos para la prevención a largo plazo de las infecciones de orina de repetición (ITU recurrentes).

Se llevó a cabo una búsqueda en bases de datos y artículos de revistas relevantes, sobre todo los que reflejaban ITU recurrentes, con cultivos de orina positivos repetidos, lesiones nuevas o crónicas renales y episodios adversos durante o después del tratamiento.

Aunque se requieren más estudios al respecto, los autores concluyen que, de todos los datos revisados, no hay evidencias de que la prevención con antibióticos reduzca la incidencia de ITU recurrentes en la infancia.

Tomado de Dai y cols. Arch Dis Child. 2010; 95(7): 499-508.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La alergia alimentaria y los adolescentes.

La máxima frecuencia de reacciones graves en relación con la alergia a los cacahuetes y a otros frutos secos se da en la adolescencia y en la fase inicial de la vida adulta.

Se trata precisamente del periodo en el que la responsabilidad pasa de padres a hijos. "¿Es capaz el adolescente de afrontar ese riesgo?".

En un estudio sobre 18 adolescentes con alergia alimentaria surgieron tres asuntos clave: la eliminación de las sustancias alérgicas (alergenos), la preparación frente a la reacción alérgica grave (anafilaxia) y el tratamiento de la reacción:

1. La mayoría de los adolescentes comunicaron que consumían alimentos con la etiqueta "puede contener alergeno", porque consideraban que, en realidad, la probabilidad de que dicho alimento pudiera contenerlo era bajísima.
2. Casi ninguno llevaba jeringa autoinyectable de adrenalina, a excepción de cuando creía estar especialmente expuesto a una reacción alérgica.
3. Algunos de ellos ni siquiera sabían cómo tratar la reacción alérgica.

Sin embargo, los adolescentes pensaban que sería de gran ayuda que los estudiantes fueran educados acerca de la alergia alimentaria y que con esta nueva estrategia podrían aprender a convivir mejor con ella.
Adaptado de Monks H y cols. Clin Exp Allergy. 2010 Oct ; 40(10): 1533-40.

domingo, 10 de octubre de 2010

Para elegir el calzado de su hijo.

La siguiente información podría ayudarle a tomar mejores decisiones a la hora de elegir los zapatos para su niño.

En principio, los zapatos no son necesarios hasta que su hijo empiece a andar. Además, los niños que caminan dentro de la casa o sobre la arena o el césped tampoco los precisan.

Es cierto que la única función del calzado es proporcionar protección y, lógicamente, abrigo.

Bien entendida, la protección a la que se hace referencia será imprescindible en lugares o situaciones que supongan peligro y riesgo de daño o lesiones para los pies del pequeño.

Y antes de la edad en que el bebé comience a dar sus primeros pasos, tambien habrá que mantenerle sus pies abrigados durante el invierno, con zapatos tejidos.

Una vez que el niño empieze a caminar, preferirá hacerlo descalzo porque así puede sentir mejor el lugar donde pone los pies.

Cuando su hijo necesite zapatos finalmente, cómprele algún tipo de calzado flexible que permita todos los libres movimientos del pié; como por ejemplo, de lona con suela de caucho - zapatillas deportivas o de tenis - que tienen la ventaja de ser fáciles de lavar, más económicas y proporcionan excelente adherencia y tracción.

Otra alternativa válida a las zapatillas de tenis son los zapatos de piel fina, tipo mocasín, como los de los indios, que se adaptan a los pies sanos, casi como unos guantes a las manos.

Los zapatos tipo bota no son útiles ni aportan ninguna ventaja a la hora de "sujetar" el tobillo. Además, incluso en la actualidad, los niños que los usan son, en ocasiones, motivo de bromas.

En general, la mejor forma de fortalecer el pié - con todas sus articulaciones, músculos y tendones -es facilitar su movilidad durante la actividad física del niño.

Rara vez el pié de un niño presenta algún tipo de trastorno o anomalía que le provoque alteraciones de la marcha como para requerir tratamiento ortopédico. Y más del 90% de los niños que adoptan formas "raras" al andar, en sus primeros años de la vida, no necesitan ningún tipo de zapato "especial" ni sofisticado, con refuerzos, plantillas, taloneras, cuñas, etc.

Por el contrario, es el paso del tiempo, en todo caso, el responsable de que los pies, como el resto de nuestro cuerpo, vayan perdiendo progresivamente su elasticidad o flexibilidad, hasta el punto de que puedan provocar molestias, o incluso dolor, que requieran atención y ayuda especializada.

Adaptado de B. D. Schmitt, MD. Your Child's Health ("La salud de su hijo").

martes, 5 de octubre de 2010

El riesgo de "saltarse el desayuno".

"¿Acaso el desayuno, en particular el aporte de proteínas, regularía mejor el apetito y el aporte energético de los adolescentes?".

Los jóvenes que participaron en este estudio fueron evaluados para examinar los efectos de la ausencia de desayuno, los de un desayuno normal y los de un desayuno rico en proteínas.

Entre los adolescentes que habitualmente se "saltan el desayuno", la toma del desayuno comportó un aumento de la saciedad debido a la sensación de plenitud.

El desayuno rico en proteínas aportó beneficios adicionales al reducir aún más el apetito y la ingestión energética.

Estos resultados ponen de manifiesto que "saltarse el desayuno" entraña un riesgo claro de un aporte excesivo de alimentos por la noche y favorece el aumento de peso y la obesidad.

Por tanto, el hecho de incluir en la alimentación un desayuno rico en proteínas podría constituir una estrategia eficaz para mejorar el control del apetito de las personas jóvenes.

Adaptado de Leidy HJ y cols. Int J Obes. Jul 2010; 34(7): 1125-33.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20125103

jueves, 16 de septiembre de 2010

"¿En casa o a la escuela?".

Evidentemente, síntomas como fiebre, vómitos, diarrea o tos incontrolada son motivos más que suficientes como para justificar que un niño no acuda al colegio y permanezca en casa o se consulte con el pediatra.

Asímismo, los padres pueden permitir que su hijo regrese a la escuela una vez pasadas 24 horas desde que los síntomas hayan desaparecido.

Sin embargo, cuando un niño se queja, por ejemplo, de que le duele la barriga, los padres pueden llegar a dudar hasta el punto de no saber con certeza si se trata de algo que puede agravarse o, si por el contrario, es una "típica queja del lunes por la mañana".

Es decir, los padres se enfrentan a menudo con la difícil decisión de si pueden enviar a su hijo a la escuela o mantenerlo en casa hasta que se resuelva la situación.
Y cuando se sospecha que un niño pueda estar simulando una enfermedad, el Dr. Devore sugiere que los padres miren y valoren, ante todo, el estado general de su hijo.

Hay que recordar, de nuevo, que frecuentemente los niños se quejan después de unos días de vacaciones o un fin de semana.

Ahora bien, si un pequeño muestra comportamientos tales como aislamiento y cambios de humor es muy probable que ya pueda estar aportando una razón de más peso para evitar la escuela. En tal caso, su médico puede ayudar a determinar si son síntomas físicos o emocionales.

En general, los expertos aconsejan el envío de un niño a la escuela sólamente si está lo suficientemente bien como para poder aprender. Esto significa que los síntomas del niño no alteren su capacidad para concentrarse en clase y no distraer a sus compañeros, según el Dr. Cindy Devore (miembro del Comité Ejecutivo, Consejo de Salud Escolar, Academia Americana de Pediatría).

Tomado de Heather Waldron. Corresponsal. AAP News. Vol. 31. 9 Sept. 2010, p. 43.
http://aapnews.aappublications.org/cgi/content/full/31/9/43-e

miércoles, 25 de agosto de 2010

Prevención del Melanoma: mantenga a los niños protegidos de los rayos ultravioleta.

Los niños cuyas vacaciones de verano son cerca del agua tienen un 5% más de lunares pequeños y un mayor riesgo de desarrollar melanoma, según el reciente estudio de La Escuela de Salud Pública de Colorado (Estados Unidos).

Por otro lado, según La Fundación Cáncer de Piel, la mitad de todos los niños adquieren el primer bronceado o las primeras quemaduras solares en sus dos primeros veranos. Y una quemadura solar puede duplicar el riesgo de que un niño acabe desarrollando un melanoma.

Las señales de advertencia incluyen una mancha en la piel o una lesión cutánea con una extraña forma o de bordes irregulares y un diámetro más grande que la goma de borrar de un lápiz, según La Children's Healthcare de Atlanta. Muchos son de color negro o marrón. Sin embargo, la mitad de los niños con melanoma no siguen este patrón, por lo que los padres deben informar al pediatra ante cualquier sospecha de modificación de color, forma o tamaño de un lunar de su hijo.

Aunque, afortunadamente, el melanoma en niños es poco frecuente, los padres deben asegurarse a la hora de proporcionar a sus hijos una adecuada y eficaz protección solar.

Los rayos invisibles ultravioleta del sol son los que causan daños a la piel de su hijo, incluso en días nublados. Los sombreros y las sombrillas no pueden proteger completamente ya que los rayos ultravioleta se reflejan en la arena, el agua, la nieve y otras superficies.

Por tanto, para evitar lesiones en la piel de los niños, La Academia Americana de Pediatría (AAP) ofrece las siquientes sugerencias:

- Mantenga a los niños fuera del sol entre las once de la mañana y las cinco de la tarde.

- Utilice un protector solar infantil con un factor de protección (SPF) de al menos 15 y aplíquelo a su hijo unos 30 minutos antes de salir. Debe volver a aplicarlo, de nuevo, antes de que pasen dos horas o, incluso, con más frecuencia si permanece mucho tiempo dentro del agua o cerca de ella. La crema protectora solar tambien debe ser usada en áreas pequeñas del cuerpo, tales como el dorso de las manos y, por supuesto, en la cara.

- Vista a su pequeño con ropa ligera de algodón , con mangas y pantalones largos y con un sombrero de ala ancha.

- Utilice un paraguas de playa para mantener a su hijo en la sombra tanto como sea posible.

- Mantenga a los bebés menores de 6 meses fuera de la luz solar directa.

Tomado de Trisha Korioth. Redactor del Servicio de Noticias de la AAP.
AAP News. Vol. 31. 6, Junio, 2010, p. 31.
http://aapnews.aappublications.org/cgi/content/full/31/6/31-d

viernes, 30 de julio de 2010

Contra la ansiedad, amor de madre.

Que un niño reciba más cariño de su madre en las primeras etapas de la vida no sólo determina que sea un niño más feliz, sino que sea un adulto más sano treinta años más tarde.

La ciencia ha conseguido probar, por primera vez, lo que hasta ahora únicamente se suponía: que el amor de la madre es un escudo frente al fracaso escolar y social y frente a las enfermedades, sobre todo las mentales.

Es decir, las madres que inundan a sus hijos de cariño los preparan frente a los problemas en un futuro. Y no hay que ser un lince para pensar ésto. Ahora bien, una cosa bien distinta es encontrar evidencia científica de ello. Hasta ahora todos los estudios del amor maternal se basaban en lejanas memorias de la relación madre-hijo. Por primera vez, esta relación ha podido ser testada en vivo y en directo.

¿Cómo? Pues gracias a la participación, hace muchos años, de 482 personas en un proyecto de colaboración en Rhode Island (Estados Unidos), cuyos datos han podido ser aprovechados e interpretados por un equipo de la Duke University (Carolina del Norte), dirigido por la investigadora Joanna Maselko. Los resultados se publican esta semana en la prestigiosa Revista de Epidemiología y Salud Comunitaria.

El gran interés suscitado por este estudio se debe, sobre todo, a lo novedoso del método utilizado. Madres e hijos de 8 meses interactuaron, en los años 70, ante psicólogos que, mediante test, valoraban en directo si el afecto que transmitían las madres era bajo, normal, alto o incluso exagerado.

Se da el dato curioso de varios casos en que el psicólogo estimó que algún niño había recibido un nivel de afecto bajo. Cuando el niño en cuestión fué interrogado al llegar a adulto aseguró haber recibido afecto no alto pero sí normal. Esto puede deberse a varios factores, por ejemplo, el hecho de que ninguna madre verdaderamente poco afectuosa aceptara participar en un experimento así.

En declaraciones a ABC, la investigadora Joanna Maselko admite que este factor limita la interpretación del estudio al pié de la letra, pero no su alcance, ya que existe bien poca duda de que los niños criados en hogares muy problemáticos (hogares fuertemente disfuncionales) tienen todas las posibilidades de acabar siendo adultos con dificultades (adultos disfuncionales).

De lo que se trataba aquí, pues, era de precisar la delicada forma por la que un déficit de amor en la infancia se transforma, en el futuro, en un déficit de salud pública que se puede medir y que, además, es previsible y tratable.

Por ejemplo, la resistencia a la ansiedad puede llegar a variar hasta 7 puntos entre las personas que durante su infancia tuvieron niveles de afecto más altos y las que recibieron pocas muestras de afecto. Las diferencias en lo que se refiere a la tendencia a la hostilidad pueden ser de 3 puntos. Y las variaciones respecto a la timidez y a la falta de autoestima y de competencia social: 5 puntos.

Joanna Maselko insiste en que estos estudios pretenden abrir caminos, no cerrar puertas a nadie. Un niño que no haya recibido suficiente afecto en las primeras etapas de su vida queda indudablemente marcado, pero nadie ha dicho que eso ya tenga que ser para siempre. No hay nada en este trabajo científico que permita afirmar que el daño causado no pueda tener remedio más adelante.

Tambien declara que, a título personal, ella no tiene ninguna duda de que si en lugar de con madres este estudio se hubiera realizado con padres, o mezclando progenitores y cuidadores de los dos sexos, el resultado seguramente hubiese sido el mismo. E insiste: "si sólo se ha hecho con madres es porque se depende de datos recabados hace 30 años, cuando a nadie se le ocurrió investigar el amor padre-hijo. Todo llegará".

Tomado de Anna Grau. Corresponsal en Nueva York. ABC Periódico electrónico S.L.U. 28 de Julio de 2010.
www.abc.es/20100728/sociedad/contra-ansiedad-amor-madre-20100728.html

domingo, 11 de julio de 2010

Nadar de forma segura.

Durante los calurosos meses del verano, a los niños les encanta refrescarse en el agua. Asegúrese de mantenerles a salvo.

En Estados Unidos, el ahogamiento es la segunda causa de muerte accidental entre los niños de uno a nueve años. La mayor tasa de ahogamiento es en el grupo de 0-4 años de edad. Los chicos adolescentes son el segundo mayor grupo de víctimas de ahogamiento.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) ruega a los padres que no bajen la guardia y que tomen medidas de protección cada vez que sus hijos estén nadando o jugando cerca del agua.

A pesar de que las recientes investigaciones demuestran que las clases de natación pueden reducir el riesgo de ahogamiento en niños de 1-4 años, las lecciones no sustituyen a la supervisión cuando los niños están dentro o cerca del agua.

Los siguientes son consejos de seguridad en natación de la AAP:

- La supervisión ininterrumpida es esencial para todos los niños, independientemente de si han recibido lecciones formales de natación. No son pocos los niños que se han ahogado a pesar de sus clases de natación y de que estaban siendo supervisados por adultos que le dieron la espalda por un momento.

- Las familias con piscinas o spas deben colocar una barrera o instalar vallas a las que los niños no se puedan subir e incluir una puerta de cierre automático para separar la piscina o el spa del resto de la casa, patio o jardín.

- Asímismo, las piscinas inflables y las portátiles tambien plantean riesgos de ahogamiento. Por tanto, deben estar tambien cercadas. Los niños se pueden subir fácilmente al borde y caer en ellas, incluso cuando las escaleras se quitan.

- La piscina o el spa debe tener una cubierta especial y sistemas de drenaje y vaciado adecuados para prevenir que el cuerpo se quede aprisionado o que el cabello se enrede. Aunque las piscinas públicas tienen que estar dotadas, por ley, de estos sistemas de seguridad, algunos propietarios de piscinas particulares pueden no ser conscientes de estos riesgos y deben tomar precauciones al respecto para prevenir lesiones.

En conclusión, los padres deben utilizar varios niveles de protección, tales como la vigilancia cuidadosa de sus hijos, el aprendizaje de la reanimación cardiopulmonar (RCP) básica y la instalación de cercas, la cubierta y una alarma, para garantizar, así, que el tiempo que sus hijos pasen junto al agua sea divertido pero seguro para todos.
Tomado de Trisha Korioth. Redactor del Servicio de Noticias de la AAP. 7 de Julio de 2010, p. 31.

martes, 29 de junio de 2010

Alergia y probióticos.

Este estudio revela que los niños alérgicos tienen una población bacteriana intestinal distinta a la de los niños sanos, que se caracteriza por una disminución de las bífidobacterias.

En cambio, las bífidobacterias y los lactobacilos son los componentes más habituales de los microbios intestinales de los niños no alérgicos.

Los probióticos son microbios vivos que pueden modificar esta población microbiana intestinal de una manera beneficiosa para quienes la tienen alterada.

Por tanto, el aumento de diversas bacterias probióticas en la flora intestinal se relaciona con la protección frente a la atopia.

La mejoría clínica se observa, sobre todo, en la rinitis alérgica y en el eccema asociados a sensibilización mediada por la IgE.

De todas maneras, el beneficio clínico depende de varios factores: el tipo de bacterias utilizadas como probióticos, la dosis, el modo de administración, la edad del niño y el tipo de alimentación.

Adaptado de Özdemir O. Clin Experiment Inmunol. 2010 Mar 16.
www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20345982

domingo, 20 de junio de 2010

"Quiero que el médico me comprenda" (2ª Parte).

Los pacientes o sus padres pueden titubear a la hora de revelar sus dudas y sus temores, pero ésto puede superarse con un interrogatorio respetuoso.

¿Qué preguntas clave debemos formular?

Los tres ejemplos siguientes , todos ellos reales, muestran cómo el hecho de que ciertas preguntas pueden contribuir a mejorar la relación médico-enfermo y a que los médicos puedan ahorrar tiempo consiguiendo que el paciente colabore a la hora de expresar el motivo principal de la consulta:

1º. Un padre chino trae a su hijo de 9 meses para un control del niño sano. El bebé ha estado bien, pero los abuelos no dejan de presionar al padre para que comience a incluir el huevo entero en su dieta. Brevemente el pediatra explica al padre que el huevo entero no se recomienda hasta los 12 meses de edad, debido al riesgo de alergia alimentaria a las proteinas de la clara de huevo.

Este ejemplo se refiere, pues, al frecuente problema de quienes son los que asesoran a los padres acerca de la salud de sus hijos. Si bien los pediatras se consideran los pilares de la prevención y de la salud de la población infantil, hay muchas otras personas, sin duda, que influyen en la vida cotidiana de los niños.

En este caso, es muy probable que el pediatra perdiera la oportunidad de indagar sobre la importancia cultural del huevo para la alimentación de esta familia china.

Preguntas como "Dígame por qué esto es importante para usted y su familia" permiten comprender mejor el modelo de salud de las familias. En lugar de ello, el doctor cerró la conversación sin garantía de que el padre estuviese de acuerdo con la recomendación, ni tampoco de que fuera a hablar, en el futuro, sobre las creencias de su familia acerca de la salud.

2º. Una madre llega con su hija a la consulta porque padece dolores corporales generalizados y alteraciones del sueño. Varios especialistas la han visto y no han encontrado nada significativo. La madre ha consultado tambien con familiares, amigos y vecinos. En particular, una tía parece haber encontrado la causa y el tratamiento no médico del problema de la niña.

En este ejemplo el médico tiene que "negociar" con más personas de las que están presentes en el momento de la consulta.

Preguntas como "¿Ha utilizado remedios o tratamientos alternativos para este problema?" o "¿Quien más le asesora a usted acerca de su salud o de la de sus hijos?" pueden abrir la puerta acerca del modo en que los pacientes se tratan a sí mismos, demuestran que el médico no tiene por qué estar cerrado a estos métodos y permiten, incluso, orientar a la familia hacia los tratamientos alternativos más apropiados.

En este caso concreto, algunos de los tratamientos que el médico propuso fueron aceptados por la familia, tales como melatonina para las alteraciones del sueño, menta para las molestias gástricas y yoga para el estado general. Asímismo, este método sirvió para animar a la familia hacia un enfoque del problema que no tenía por qué ser exclusivamente médico.

3º. Una joven llega a la consulta para un control médico programado. Después de un rato y mientras que el médico observa que parece inquieta, ella le dice que quiere anticonceptivos orales.

Durante la realización del control, quedó al descubierto que sus dos hermanas mayores eran madres adolescentes y que ella, básicamente, quería evitar un embarazo. Es decir, en esta consulta lo que buscaba, ante todo, era el control de natalidad y sus ideas eran muy específicas acerca del método que quería y por qué.

En casos como éste, al principio de la consulta las preguntas que sacan a la luz los temas que el paciente desea tocar, tales como "¿De qué manera puedo serte más útil?" o "¿Cómo puedo ayudarle?" pueden, probablemente, agilizar la consulta y mejorar la atención que recibe el paciente.

Adaptado de Cheryl Kodjo, MD, MPH. Profesor asistente de Pediatría, Sección de Medicina de Adolescencia, Universidad de Rochester, Nueva York. Pediatr Rev 2009;30:57-64.

domingo, 30 de mayo de 2010

"Quiero que el médico me comprenda".

Todo paciente tiene el derecho a ser comprendido por el médico. Y para convertirse en un médico competente, en el más amplio sentido de la palabra, es imprescindible, el reconocimiento de su capacidad, es decir, de su aptitud para ejercer la profesión.

Sin embargo, para garantizar la calidad de la atención es necesario, además, que el médico cuente con tres actitudes fundamentales ante su enfermo: empatía, curiosidad y respeto.

Por otro lado, la comprensión del médico requiere, a su vez, la confianza del paciente. Así pues, para obtener buenos resultados de la relación entre médico y paciente se necesita un requisito indispensable: la buena comunicación.

Y la comunicación va de la mano de la cultura. Por ejemplo, los adolescentes tienen su propia cultura, caracterizada por el modo en que se visten, el tipo de música que escuchan, las cosas que más valoran, ... y por la forma en que se comunican.

Si tenemos en cuenta que los propios padres y los adultos en general, ya olvidados que una vez fuimos jóvenes, chocamos en nuestra relación con los adolescentes, no es como para sorprenderse que la relación entre un médico y su paciente pueda llegar a ser más difícil de lo deseable.

Lógicamente, si hablamos de comunicación y de culturas, en un mundo actual con grupos sociales cuyos patrones de comportamiento humano y de educación son diferentes según su edad, sus creencias, sus costumbres, su país, su idioma, ... surgirá inevitablemente una pregunta: ¿es el médico tambien competente desde el punto de vista cultural?

En definitiva, se trata de otra dificultad añadida para comprender la enfermedad y la propia vida de cada persona.

Unos investigadores han sugerido que la competencia cultural del médico no puede enseñarse ni aprenderse y que algunos médicos son, sencillamente, más sensibles que otros a las diferencias culturales. Sin embargo, es posible enseñar ciertas habilidades para ayudar a los médicos clínicos, independientemente de sus actitudes.

En la segunda parte de este artículo se aportarán algunas preguntas concretas que se formulan, en el ejercicio de la medicina pediátrica, al paciente y a su familia para brindarles una atención más completa y útil.

Para un ejercicio competente de la medicina desde el punto de vista cultural, uno de los primeros desafios radica en reconocer que la medicina posee su propia cultura, que muchas veces se contradice con la de los pacientes.

Por cierto, antes de empezar el proceso de tratar a un paciente, el médico debe tener idea de sus propios valores, creencias y comportamientos culturales. Es más, cuando no podemos manejar nuestros prejuicios, ¿reconocemos esta limitación y lo derivamos a otro compañero para que lo asesore adecuadamente?

Con toda lógica, si cada paciente aporta su particularidad, el hecho de ser culturalmente competente implica que los clínicos (médicos, psicólogos y enfermeros) no deberán tratar a todos los pacientes de la misma forma.

Asímismo, la competencia cultural no es una cualidad a utilizar únicamente cuando el paciente es de otra raza o si habla otro idioma, puesto que algunos de los casos más sorprendentes de "mala comunicación" ocurren con pacientes y familias que se parecen a sus médicos, desde un punto de vista cultural. Es decir, el paciente y su médico pueden compartir la raza, el idioma y la cultura y, sin embargo, es posible que no tengan los mismos valores o creencias.
En conclusión, los médicos se enfrentan ahora, como nunca antes, al desafío de brindar atención a culturas distintas. Para ello, deben hacerlo con sensibilidad, humildad y eficacia, ser abiertos y comprender a los pacientes en lo que refiere a las diversas creencias en torno a la salud, a las distintas maneras que tienen de entender las enfermedades, a sus diferentes formas de buscar ayuda y a sus preferencias en cuanto a los sistemas de atención médica.

Por lo tanto, la competencia cultural no es sólo cuestión de "hacer las cosas bien", sino que constituye una herramienta importante para aumentar la satisfacción y la seguridad de cada paciente y para mejorar los resultados de lo que se hace respecto a su salud.
Adaptado de Cheryl Kodjo, MD, MPH. Profesor Asistente de Pediatría, División de Medicina de Adolescencia, Universidad de Rochester, Escuela de Medicina, Nueva York. Pediatr Rev. 2009;30:57-64.

domingo, 16 de mayo de 2010

Niños, viajes e infecciones (2ª parte): más información fiable online.

El objetivo de esta entrada es ofrecer herramientas en internet, a los padres y profesionales que atienden a niños y adolescentes, para prevenir infecciones en los viajes internacionales.

De los sitios web más fiables destacan:

- Web del Ministerio de Sanidad y Política Social de España.

La web del Ministerio ofrece unas páginas de particular interés englobadas en el apartado: "Salud Pública-Sanidad Exterior-La Salud tambien viaja":

Una de ellas, denominada "Vacunas y antipalúdicos recomendados para su viaje", contiene un formulario donde se ha de especificar el país de destino (hasta un máximo de tres), el tipo de viaje y alojamiento previsto, la duración estimada, la edad, el sexo y la presencia o no de enfermedad o tratamiento médico previos. A continuación nos devuelve la información sobre las vacunas aconsejables y, en su caso, el tipo de tratamiento contra el paludismo:
www.msc.es/sanitarios/consejos/vacExt.do

Otra página permite la consulta de la situación sanitaria, país por país:
www.msc.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/situacionSanitaria/home.jsp

Finalmente, hay una sección que contiene los datos de contacto con los centros de vacunación internacional que hay en España, si bien no figura la fecha de actualización:
www.msc.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/centrosvacu.htm

- Web de la Asociación Española de Vacunología.

Portal de internet resultado de la fusión de la web de la AEV, con claro enfoque profesional, y la web de divulgación general todosvacunados.com. Dispone, por lo tanto, de una doble orientación. Incluye tambien una sección específica de preguntas a expertos.

Vacunas.org está incluida por la OMS en la lista de sitios web con información fiable/confiable:
www.vacunas.org/index.php?option=com_content&task=view&id=2474&Itemid=338

- Web de los Centers for Disease Control and Prevention (EE.UU.).

La prestigiosa página de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) sobre salud de los viajeros (Travelers' Health) es, probablemente la más visitada por quienes buscan en la Red información sobre prevención ante viajes internacionales:
www.cdc.gov/travel/

Es. por tanto, la web de referencia y contiene, además, el tambien prestigioso libro online sobre el tema, conocido como Libro Amarillo:
www.cdc.gov/travel/content/yellowbook/home-2010.aspx

Nota.

Para mejorar el acceso y consulta de las webs citadas en este artículo, se facilita la siguiente página de internet, elaborada por los autores:
www.bit.ly/viajeros

Tomado de M. Merino Moína y J. Bravo Acuña. Pediatr Integral 2010;XIV(1):77-90.



domingo, 9 de mayo de 2010

Niños, viajes e infecciones: "al menos léase esto".

Esta entrada, en lo que se refiere a la prevención de infecciones en el niño viajero, equivale al pequeño folleto que a veces acompaña a los electrodomésticos con el título: "al menos léase esto".

Cada vez viajamos más y más lejos y los niños no se quedan ya con los abuelos. Una vez decidido el viaje internacional con nuestros hijos pequeños, la prevención debe ser una de las primeras tareas a plantearse.

No hay que perder de vista, aunque las enfermedades infecciosas puedan llegar a ser un serio trastorno para los niños que viajan -sobre todo las diarreas (por su frecuencia) y el paludismo (por su gravedad)-, que los accidentes infantiles siguen siendo el problema más grave.

Antes del viaje al extranjero, el médico de familia y el pediatra pueden hacer una importante labor preventiva, que puede consistir en:

- Revisar las vacunas del calendario vacunal y ponerlas al día, si fuera necesario, incluida la de la hepatitis B en adolescentes.

- Valorar la necesidad de otras vacunas, en particular la de la hepatitis A; pero tambien dependiendo de las circunstancias, otras como la de la fiebre tifoidea, la fiebre amarilla y la de la encefalitis centroeuropea.

- Conocer el itinerario y las actividades que se van a realizar durante el viaje, por si ello conlleva algún consejo médico específico.

- Insistir en las recomendaciones para la prevención de las infecciones por transmisión fecal-oral, sobre todo respecto al uso del agua y de los alimentos, y a las soluciones de rehidratación oral para el tratamiento de la diarrea del viajero.

- Explicar las medidas de prevención ante las picaduras de insectos y otros artrópodos (como por ejemplo las garrapatas) destinadas a evitar el paludismo y otras enfermedades transmitidas por estos animales, tales como la fiebre amarilla, la enfermedad de Chagas y la encefalitis japonesa o la centroeuropea.

- Si el viaje es a una zona endémica de paludismo, recomendar que los niños no viajen y, si han de hacerlo, valorar la necesidad de prevención mediante el empleo de fármacos antipalúdicos orales, que se debe instaurar antes del inicio del viaje.

- Prestar especial atención a los niños inmigrantes que vuelven a sus países de origen para visitar a sus familiares y a los adolescentes que participan como cooperantes de alguna ONG en los países en vías de desarrollo, por el mayor riesgo de parásitos intestinales, tuberculosis, hepatitis A, fiebre amarilla, paludismo, etc.

- Aconsejar, asímismo, a las familias que van a viajar con niños que tengan necesidades especiales, enfermedades crónicas, alergias o procesos con inmunosupresión.
- Recomendarles que lleven un botiquín básico y, si es posible, que los adultos y niños mayores realicen un curso de primeros auxilios.

- De otro lado, y por último, volver a insistir en todos los consejos útiles para la prevención de accidentes.

Durante el viaje, todas las actuaciones preventivas corresponden a los padres, tutores y responsables de los niños. Se resumen en:

- Mantener las medidas de prevención de las infecciones que se transmiten por aguas residuales y emplear las soluciones de rehidratación oral para la diarrea del viajero, con la indicación de pedir ayuda médica si la diarrea va acompañada de fiebre o contiene sangre, o si el niño presenta signos de deshidratación: decaimiento, palidez, lengua seca, ...

- Vigilar las medidas de prevención de las picaduras de insectos y demás artrópodos, sobre todo el uso de productos repelentes y de mosquiteras, tambien impregnadas de repelentes, para las camas.

- Supervisar la administración de los medicamentos antipalúdicos orales, si se inició como prevención antes del viaje.

- Evitar el contacto con perros y gatos, así como con animales salvajes, en particular monos y murciélagos.

- Evidentemente, en caso de jóvenes sexualmente activos, está indicada la prevención de enfermedades de transmisión sexual mediante el uso del preservativo.

- Y, por supuesto, controlar todas las medidas posibles para prevenir lesiones relacionadas con accidentes de tráfico, actividades acuáticas, etc.

Después del viaje, podría estar indicada una consulta al pediatra o médico de familia:

- Si los padres consideran necesario valorar el estado de salud del niño o adolescente.

- Si fuese necesario completar las vacunaciones iniciadas, como, p. ej., la vacuna de la hepatitis A, cuya 2ª dosis se administra a partir de los seis meses de la primera.

- Para precisar el tratamiento de continuación contra el paludismo durante el tiempo indicado, si se inició.

- Y ante cualquier episodio de fiebre tras un un viaje internacional a una zona endémica de paludismo. Es decir, debe considerarse éste como el diagnóstico más probable y actuar en consecuencia. Hasta la tercera parte de los casos de paludismo en viajeros aparece más de 2 meses después del regreso del viaje.

Adaptado de M. Merino Moína y J. Bravo Acuña. Pediatr Integral 2010;XIV(1):77-90.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Resonancias magnéticas innecesarias: un ejemplo entre mil?

En España se podrían estar realizando, cada año, entre 120,000 y 630,000 resonancias magnéticas lumbares innecesarias; es decir, entre una y dos de cada tres, según los resultados de un estudio publicado en la revista Radiology y realizado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda y la Fundación Kovacs.

Las conclusiones de este trabajo son que las resonancias magnéticas lumbares sólo son moderadamente fiables para el diagnóstico de la mayoría de las alteraciones de la columna vertebral y, por tanto, las imágenes observadas en dicha prueba complementaria no pueden, de ninguna manera, ser el único factor decisivo para diagnosticar el origen del dolor de un paciente ni para determinar si tiene que ser intervenido quirúrgicamente.

El objetivo de la investigación fue determinar la fiabilidad de la interpretación de las imágenes obtenidas. Para ello, un grupo de radiólogos de hospitales de Valencia y Mallorca interpretó por separado las mismas resonancias de 53 pacientes con dolor lumbar.

Catorce días después se les pidió que volvieran a interpretar las mismas imágenes sin consultar las interpretaciones de la primera ronda.

Posteriormente se analizó el grado de coincidencia entre las interpretaciones de los distintos radiólogos sobre una misma imagen y las de un mismo radiólogo en las dos ocasiones, dando lugar a un grado de concordancia que fué calificado como "moderado". De ahí, pues, la conclusión de que las resonancias no pueden ser, en absoluto, el factor determinante para establecer el diagnóstico.

Realizar una resonancia magnética lumbar cuando no está indicada aumenta un 400% el riesgo de terminar siendo operado, genera costes superfluos y listas de espera injustificadas para quien realmente la necesita.

En resumen, los avances tecnológicos son imparables y nadie duda que, en el mundo de la medicina, cualquier prueba complementaria que ayude a confirmar el diagnóstico de una enfermedad facilitará al médico su labor a la hora de decidir el tratamiento más adecuado.

Sin embargo, los padres, los propios pacientes cuando ya son adultos y los futuros médicos deben saber que, toda la tecnología disponible no es aún, en la actualidad, tan eficaz como para que pueda considerarse capaz de sustituir, desplazar o alterar la información que un médico recoge como resultado de una historia clínica bien elaborada.

Es cierto, no obstante, que la excesiva presión asistencial, la masificación de las consultas, la escasez de personal médico, etc., etc. pueden conducir casi inevitablemente a la utilización de las pruebas complementarias como un recurso legítimo para compensar, de alguna forma, el tiempo que un médico necesita para oir y ver a un enfermo.

A pesar de todo, durante, al menos estas primeras décadas del siglo XXI, las pertinentes preguntas al paciente o a sus padres o familiares y una exploración física minuciosa serán no solamente un paso previo ineludible sino, en muchas ocasiones, más que suficientes para llegar a un diagnóstico y tratamiento acertados, afortunadamente.
Adaptado de N. Alonso. SRD. May 2010: 13-14.

jueves, 29 de abril de 2010

Vacaciones para niños con celiaquía.

La estancia en campamentos con alimentación sin gluten durante unas semanas permite a los niños y adolescentes con celiaquía disfrutar de la experiencia de unas vacaciones, sin la ansiedad que puede provocarles la restricción permanente de los alimentos con gluten que sus compañeros de otros campamentos tomarían con total libertad.

Asímismo, se evita la preocupación de los padres sobre la influencia que pueda ejercer la alimentación, durante esos días, sobre el estado de salud de su hijo celíaco.

Estos niños, interrogados mediante un detallado cuestionario, mostraron una mejora de su calidad de vida, de la autoestima y de sus perspectivas emocionales.

Los efectos de unas vacaciones en campamentos sin gluten resultaron aún más positivos en los niños que seguían una alimentación sin gluten desde hacía menos de cuatro años que en los niños que la venían tomando durante más de cuatro años. Por tanto, el estudio de los datos obtenidos, hace pensar que, afortunadamente, los niños se van adaptando a la celiaquía con el paso del tiempo.

En conclusión, los campamentos sin ningún tipo de restricción alimentaria, pero sin gluten, pueden aliviar de manera considerable, aunque transitoria, el estrés y la ansiedad que genera la alimentación y las relaciones sociales en la vida normal de los niños con celiaquía.
Adaptado de Bongiovanni TR y cols. Pediatrics. 2010 Mar; 125(3): e525-9.

lunes, 5 de abril de 2010

El riesgo de una nutrición inadecuada en las dietas.

Las carencias en la nutrición de los niños no ocurren sólo en los países pobres o en vías de desarrollo, sino tambien en los más avanzados, entre niños que siguen dietas de exclusión.

A veces, estas dietas están indicadas porque el niño tiene que excluir algún componente de su alimentación, como por ejemplo el gluten en la celiaquía, o por otra alergia alimentaria específica.

En otras ocasiones, estas dietas son seguidas por los propios niños o adolescentes como consecuencia de un trastorno del comportamiento, anorexia nerviosa, etc.

Además, los padres pueden seleccionar determinadas dietas por distintas razones tales como preferencias culturales, creencias religiosas o tratamientos nutricionales alternativos.

El riesgo de una carencia concreta existe cuando la información que reciben los padres no es adecuada o por una concepción errónea de la nutrición y de la tolerancia alimentaria.

Este estudio pone el acento en el conjunto de las diversas situaciones y recuerda, para evitar la aparición de deficiencias en algo tan importante durante toda la vida como es nuestra alimentación , que todos los profesionales relacionados, de una u otra forma, con la sanidad deben mantener una supervisión, por un lado, del crecimiento y desarrollo infantil y, por otro, de la naturaleza y composición de los alimentos de los pequeños y de los que no son tan pequeños.

Adaptado de Kirby M y cols. Pediatr Clin North Am. 2009 Oct; 56(5): 1085-103.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19931065

martes, 30 de marzo de 2010

Plásticos alimentarios y ginecomastia.

La ginecomastia es el desarrollo excesivo, simétrico o asimétrico de las mamas masculinas, tanto adultas como infantiles, en uno o en ambos lados.

Los ftalatos son compuestos químicos muy utilizados, sobre todo en los productos de plástico y contaminan considerablemente la alimentación occidental, además de estar dotados de efectos endocrinos.

En este estudio se determinaron los componentes más habituales, DEHP y MEHP, entre niños con ginecomastia puberal. Los niveles en sangre de DEHP y MEHP fueron más elevados en el grupo de niños con ginecomastia que en los niños del grupo testigo.

Así pues, cada vez se plantean más preguntas sobre los plásticos alimentarios, ya que el DEHP posee efectos antiandrogénicos y estrogénicos y, por tanto, podría constituir un factor causal de la ginecomastia puberal.
Tomado de Durmaz E y cols. Pediatrics. 2010 Jan; 125(1): e122-9.

viernes, 19 de marzo de 2010

Nuevo localizador para niños.

No es de extrañar que la salida al mercado de un nuevo localizador de niños despierte expectación en las familias con hijos pequeños.

Si bien es cierto que se concibe y comercializa, especialmente, para niños discapacitados, su aplicación va más allá, pues, en definitiva, se trata de prevenir la pérdida o desaparición de cualquier niño de corta edad que se pueda encontrar en situaciones de riesgo.

Casi siempre, por fortuna, no tiene trascendencia ni desagradables consecuencias y, sin embargo, el hecho de perder de vista, aunque tan sólo sean unos minutos, a un niño pequeño en una aglomeración, en una playa o en una gran superficie, provoca, además de temor o tensión en los padres, una ocasión de peligro que tambien puede evitarse.

www.pikavu.com

domingo, 14 de marzo de 2010

A propósito de padres e hijos ...

No es tan sólo una breve película sobre la caza y la vida animal, verdad ?

Se trata de supervivencia, de nuestro mundo ...
Y de padres e hijos !


"El oso"

http://www.flixxy.com/game-of-survival.htm


Para quien no la haya visto aún.
Y tambien es probable que incluso merezca la pena verla dos veces ...

sábado, 6 de marzo de 2010

Alergia alimentaria: ¿exclusión o inmunoterapia?

Aunque las normas habituales para tratar a los bebés con alergia alimentaria consisten, esencialmente, en excluir el alimento responsable, hay publicados diversos estudios cuyos autores se muestran partidarios de elegir otro camino como alternativa fiable para mejorar este trastorno: la inmunoterapia.

En la actualidad, la inmunoterapia se basa en la administración oral de cantidades paulatinamente mayores del alimento causante de alergia, con el propósito de lograr que el niño sea cada vez menos sensible a él.

En el presente trabajo, se han revisado, hasta la fecha, los resultados obtenidos según este procedimiento, sobre todo con objeto de profundizar en la investigación de los mecanismos que intervienen en él y, además, para determinar con mayor precisión los casos de alergia alimentaria en los que este método basado en la inmunoterapia oral estaría más indicado.

En este sentido , se deduce que una propuesta a favor de la inmunoterapia en alergia alimentaria podría consistir, por ejemplo, en recomendar con menor frecuencia dietas de exclusión excesivamente estrictas -y no controladas- a los pequeños con ciertas afecciones tales como la dermatitis atópica.
Adaptado de Kurihara K. Allergol Int. 2010 Feb. 25; 59(1).

domingo, 28 de febrero de 2010

Mozart y los recién nacidos prematuros.

El aumento de peso de los prematuros mejora si se les expone a la música de Mozart.

En un estudio de 20 niños prematuros (que no presentaban retrasos del crecimiento intrauterino y que recibían alimentación por sonda), se expusieron, al azar, algunos de ellos a secuencias de 30 minutos de música de Mozart a lo largo de dos días consecutivos, y los demás bebés a ninguna música.

Los resultados revelaron que el consumo de energía había disminuido en los niños expuestos a la música de Mozart. Y, evidentemente, el menor gasto de energía se traduce en un aumento de peso. En conjunto, el efecto de la música sobre el gasto energético, en condiciones basales, representó un descenso aproximado del 10 al 13%, y este efecto duró entre 10 y 30 minutos.

Por tanto, el ya conocido "efecto Mozart" sobre el crecimiento y el desarrollo ponderal del prematuro podría explicarse, pues, por una disminución del gasto energético basal.
Adaptado de Lubetzky R y cols. Pediatrics, Enero 2010; 125(1): e24-8.

domingo, 21 de febrero de 2010

Salud infantil de calidad.

La calidad de la salud infantil es el resultado de muchos factores además de la atención directa que se brinda en la consulta, por importante que ésta sea.

El entorno psicológico, familiar, social, educativo y recreativo de los niños es esencial. Todos estos factores componen una comunidad saludable para ellos.

El concepto de pediatría comunitaria abarca la voluntad de servir a todos los niños en una comunidad y de trabajar con otras personas y con otros medios para mejorar el ambiente que rodea a los más pequeños, y tambien para asegurar el acceso más adecuado a la atención médica que precisen.

Los pediatras atienden bien a los niños en sus consultas, pero muchos de ellos, de una u otra forma, ayudan además a los niños de su comunidad. Y hay algunos ejemplos exitosos de programas que enseñan "el cómo" de la pediatría comunitaria.

Ciertamente, aunque es difícil incorporar este enfoque en una consulta atareada, cada vez son más los pediatras motivados que hacen el esfuerzo de salir de su consulta para servir a los que no asisten a ella.

Pueden ser útiles de diversas maneras, como cuando cooperan con alguna O.N.G. o participan en la creación de nuevos servicios para los más necesitados, víctimas de maltrato, marginación, inmigración ilegal, ...

Otros se ocupan de cuestiones más generales, colaborando con organizaciones de salud comunitaria y servicios sociales, juntas escolares, asociaciones de padres, etc.

En definitiva, estos pediatras son defensores incondicionales de las innovaciones en materia de prevención y salud pública, encabezan movimientos a favor de la aprobación de leyes que obliguen, por ejemplo, a usar el casco en las bicicletas, colaboran con otros médicos y profesionales de la salud, estrechan lazos entre la comunidad y sus líderes de opinión, y utilizan los medios de comunicación a su alcance -internet, por ejemplo- con la intención de proporcionar una información veraz que contribuya a mejorar la salud infantil.

Quienes están dispuestos a dar este paso y a involucrarse más, si cabe, se sienten muy gratificados, casi siempre.
Adaptado de Robert J. Haggerty, MD. Pediatrics in Review, 2007. Vol. 28, núm. 5; 196.

viernes, 5 de febrero de 2010

Una forma divertida de aprender inglés.

Para los más pequeños.

... Y para los que no son tan pequeños !!



"La Princesa y el sapo". Trailer original.

www.youtube.com/watch?v=XmlZhrmMAhc

sábado, 30 de enero de 2010

Adolescentes: los padres sí importan.

Cada vez es mayor el consenso de que enseñar a conducir no es suficiente para mejorar la seguridad de los adolescentes en la carretera. Tambien debemos influir sobre los comportamientos de los jóvenes.

Este estudio demuestra la fuerte asociación que existe entre el estilo de educación recibida y el riesgo de accidentes durante la adolescencia. Es decir, las normas y el control de los padres son factores clave para la promoción de actitudes positivas de los hijos respecto a la prevención de los accidentes de tráfico.

Se confirma, por tanto, que la conducción pertenece a la lista de los comportamientos de los adolescentes (incluyendo tambien los relacionados con el consumo de drogas, la iniciación sexual, la delincuencia y la violencia) influidos favorablemente por una educación firme.

En concreto, un acuerdo formal, por escrito, entre los padres y el adolescente, relacionado con la conducción, que exprese claramente los límites y las adecuadas restricciones, disminuye la conducción temeraria de los jóvenes.

Sin embargo, el control es sólo uno de los aspectos de la influencia protectora de la intervención de los padres, puesto que los lazos familiares son cruciales para que los hijos sean menos vulnerables en situaciones de riesgo. Y para estos lazos son fundamentales la comprensión y el apoyo.

Basándose en la relación o el equilibrio entre control-restricciones y apoyo-comprensión, Baumrind, Maccoby y Martin describieron cuatro estilos de educación:
- Los padres autoritarios imponen restricciones con poca comprensión.
- Los padres firmes controlan a sus hijos con apoyo, pero con límites.
- Los padres permisivos ofrecen apoyo emocional con pocas restricciones.
- Los padres descuidados no imponen restricciones y ofrecen escaso apoyo.

En lenguaje llano:
-los padres autoritarios podrían decir: "Lo harás porque lo digo yo".
-Los padres firmes: "Yo te cuido y te daré las libertades que te ganes, pero en lo que se refiere a tu seguridad debes hacer lo que yo te diga".
-Los padres permisivos: "Confío en tí, harás lo correcto".
-Los padres descuidados: "Haz lo que quieras".

A partir de esta clasificación se elaboró una minuciosa encuesta. Las cuatro preguntas esenciales fueron las siguientes:
1ª (apoyo) : "¿Tus padres te prestan ayuda y apoyo cuando lo necesitas?"
2ª (normas): "¿En tu familia existen normas claras sobre lo que puedes y no puedes hacer?"
3ª (control): "¿Tus padres investigan dónde estás cuando no estás en el colegio?"
4ª (control): "¿Tus padres quieren saber con quién estás cuando no estás en el colegio?"

Los jóvenes voluntarios que participaron respondieron a cada cuestión sobre una escala de 5 puntos, desde "totalmente de acuerdo" hasta "rotundamente no".

Se examinaron, asimismo, otras características muy relacionadas con los accidentes de tráfico, tales como el empleo del cinturón de seguridad, el consumo de alcohol o drogas, el uso del teléfono móvil, sobrepasar el límite de velocidad y conducir mientras se está enfadado o con ira al volante.

Y estos fueron los resultados: la mitad de los padres fueron calificados de firmes, el 23% de permisivos, el 19% de descuidados y el 8% de autoritarios.

Por otro lado, los padres adaptan su estilo de educación a los distintos hijos y a las diferentes circunstancias, actuando según las necesidades y el temperamento de cada niño. Por ejemplo, un adolescente irresponsable puede provocar con mayor probabilidad una respuesta autoritaria ("porque lo digo yo"). En realidad, es difícil determinar cuándo la actitud de los padres guía a la de los hijos y viceversa.

En conclusión, el estilo firme beneficia a los hijos y cuando son adolescentes experimentan un riesgo de accidente significativamente menor; con independencia de la raza, las creencias, el nivel socioeconómico o la estructura de la familia. El control es más eficaz con apoyo. Los profesionales de la salud debieran transmitir este mensaje a los padres y ayudar a los adolescentes a comprender que el control y las restricciones no son una "vigilancia", sino una muestra del cariño y del deseo de los padres para garantizar su seguridad.

Adaptado de Kenneth R. Ginsburg, MD, MSEd y cols. Children´s Hospital. Philadelphia. Pediatrics. 2009;68(4):163-72.

domingo, 17 de enero de 2010

El parto por cesárea. Imágenes en 3D.

Animación Médica en 3D.

El parto por cesárea:
www.youtube.com/watch?v=KqW0hjxghO0

nucleusanimation




miércoles, 13 de enero de 2010

Los niños hacen lo que ven.

Una imagen vale más que mil palabras:

www.youtube.com/watch?v=z4WA3zKzGAA

domingo, 3 de enero de 2010

Diagnóstico: ¿Síndrome de X frágil?

En la actualidad, la edad media al diagnóstico del Síndrome de X frágil (SXF), según un estudio de Bailey y colaboradores, se mantiene invariable entre los 35 y 37 meses de edad, pese al reconocimiento de la necesidad de que los pediatras detecten el retraso del desarrollo.

Este estudio subraya que los pediatras deben sospechar más el SXF en determinadas poblaciones de pacientes con retraso del desarrollo, especialmente en los que muestran un retraso del habla.

El SXF se diagnosticó por primera vez al demostrar la fragilidad del extremo distal del cromosoma X. Se alcanzó una mejor comprensión del SXF y un diagnóstico más exacto al identificar el gen del SXF (FMR-1).

El FMR-1 contiene numerosas repeticiones de 3 bases del ADN (citidina, guanina y guanina [CGG], conocidas como repeticiones del triplete). En el gen FMR-1 hay 3 categorías de triplete CGG. Hasta 54 se consideran normales, de 59 a 200 repeticiones de triplete se consideran premutación y más de 200 repeticiones se consideran una mutación completa. El gen FMR-1 codifica la proteína X frágil (FMRP), que se encuentra en muchas células y se concentra en las neuronas. El grado de expresión de la proteína depende del número de repeticiones CGG y de la cantidad de mutilación del gen. Cuando la mutilación no es completa, la expresión de la proteína es variable, lo que conduce a unas formas más leves de retraso.

El SXF puede ser una causa frecuente de discapacidad intelectual. Los individuos afectados pueden presentar distintos fenotipos con una variedad de coeficiente intelectual (CI), y la discapacidad intelectual puede ser leve o moderada. La mutación completa en los varones es más grave que en las mujeres, y los rasgos físicos son más característicos en el paciente varón con SXF. La discapacidad intelectual de los afectados por el SXF no es tan grave como indicaban los informes iniciales. El 30% de las mujeres con una mutación completa (más de 200 repeticiones) puede tener una inteligencia normal, mientras que los varones con mutación completa muestran grados variables de deficiencia, entre leve y moderada.

Los rasgos típicos del SXF no suelen aparecer en los niños muy pequeños, lo que puede ser la razón de no resultar inicialmente evidente para los médicos. Los rasgos más habituales son una cara alargada, unas orejas grandes, la pérdida de tejido conjuntivo y unos testículos grandes, que se evidencian después de la pubertad. Por lo tanto, parece ser que en el paciente joven a menudo faltan las características específicas del SXF, y la prueba de este síndrome se realiza según el grado de sospecha. Además de diferencias del comportamiento y del desarrollo, los varones, antes de la pubertad, suelen mostrar un gran perímetro craneal y por tal motivo deben ser derivados, cuanto antes, a neuropediatría. Los portadores de una premutación pueden presentar una mayor incidencia de autismo y de trastorno de déficit de la atención con hiperactividad. Según nuestra experiencia, alguno de los pacientes que resultó padecer un SXF fué derivado inicialmente por un trastorno del espectro autista o un retraso del lenguaje. Hemos observado que el retraso del lenguaje es un rasgo habitual de los pacientes con SXF y debería llamar la atención de los pediatras para solicitar el diagnóstico del SXF.

No hay otro tratamiento específico del SXF que la educación y la IIT. Tambien pueden ser tratados con logopedia y recibir una educación especial una vez que inician la escolarización. Si presentan otros trastornos añadidos, como el déficit de atención con o sin hiperactividad, pueden recibir tratamiento con los oportunos fármacos y terapias conductuales. En el futuro, el mejor conocimiento de las vías ácido y-aminobutiricoérgicas del cerebro puede llevar a disponer de nuevos tratamientos del SXF.

Pese a la carencia de un tratamiento específico del SXF, la importancia del diagnóstico es triple. Se puede realizar estudios de familia y ofrecer asesoramiento genético y diagnóstico prenatal. El diagnóstico mediante la forma molecular de repeticiones de CGG es exacto en más del 99% de las ocasiones. Cuando el diagnóstico se realiza muy temprano, es posible prevenir futuros embarazos o examinarlos prenatalmente en busca del SXF. Además, se puede estudiar a otros miembros de la familia y se puede seguir los trastornos relacionados con el FMR-1 a lo largo de las generaciones. En nuestra experiencia, encontramos una niña con SXF y un leve retraso, hija de una mujer con una prueba negativa del SXF aunque el padre resultó ser portador y transmisor, de forma que la historia familiar y el análisis del árbol genealógico pueden ser útiles para asesorar a las familias. En las familias que optan por no abortar un embarazo con SXF se puede establecer rápidamente el diagnóstico e iniciar el IIT con la esperanza de mejorar los resultados.

Bailey y sus colaboradores ofrecen algunas razones del retraso del diagnóstico del SXF. Señalan que tras observar un retraso del desarrollo se produce una demora en la derivación a los especialistas en neurología y genética que, en su revisión, suelen solicitar el estudio diagnóstico del SXF. En su estudio ha observado que los pediatras de atención primaria no suelen iniciar motu propio el diagnóstico del SXF. Esta demora es ahora más fácil de solucionar, porque las pruebas del SXF pueden ser ya solicitadas por cualquier médico, y la derivación a los especialistas no es necesariamente , el último recurso.

Se puede citar otras razones del retraso del estudio diagnóstico del SXF. Por ejemplo, el retraso observado en estos niños es inespecífico y puede ser leve o moderado, de forma que los pediatras no sienten la necesidad de la derivación para iniciar el estudio urgente de un diagnóstico exhaustivo. Además, las distintas manifestaciones del SXF, especialmente en ausencia de rasgos dismórficos, pueden contribuir al retraso del diagnóstico.

Asímismo, lo que puede omitirse es el asesoramiento y la identificación de los transmisores del SXF, la madre y, en menor medida, el abuelo.

El inicio del estudio diagnóstico tambien puede resolver otros problemas asociados con el gen del SXF y que se observan en personas mayores de la familia tales como temblor o fracaso ovárico temprano en las mujeres.

Creemos que el estudio minucioso de los pacientes con retraso del habla o discapacidad intelectual sin razón aparente puede conducir a un diagnóstico más temprano del SXF. En la práctica pediátrica se invoca a menudo la hiperactividad o los rasgos autistas. Estos síntomas pueden no ser específicos, pero aún así debe estar indicado el estudio del diagnóstico del SXF. Evidentemente, no podemos aconsejar el estudio de X frágil en todos los niños con retraso, pero señalamos que cuando fracasan los estudios diagnósticos de las causas de discapacidad intelectual y existe un retraso del habla o un trastorno de déficit de atención e hiperactividad con o sin autismo, es necesario realizar el estudio de X frágil.

Adaptado de Eriel Wallace Hayes, MD y Reuben Matalon, MD, PHD. División de Genética, Departamento de Pediatría, Universidad de Galveston, Texas. Pediatrics, 2009;68(2):61-2.